Archivo de Septiembre 2008

LA VOZ DE LOS AMIGOS DE LA HOGUERA

Septiembre 24, 2008

    No sé en otros lugares, es confuso, pero hoy, aquí en Venezuela, es el día 23. Recuerdo ese día hace algunos meses atrás, ocho para ser exactos, cuando desperté con aquella noticia. Decían que lo habían encontrado muerto; se había ido estando a solas. Creo que fue ese hecho lo que tanto me afectó y molestó. Como dije por esos días, lo que sentí, lo que casi siempre siento ahora, fue rabia. Todavía la siento, pero ahora es más pesar que otra cosa. Quiero presentarles este pequeño corto que leí hace poco en un diario del estado Miranda, un pequeño periódico regional que nació con grandes aspiraciones y que poco a poco fue creciendo y ganándose su espacio en las preferencias del país.

 

 

 

 

Día a Día
10/09/2008

2005

 

 

 

 

Brokeback Mountain, filme del cineasta taiwanés Ang Lee, consigue el León de Oro del Festival de Venecia. Está basada en un relato breve de Annie Proulx, ganadora del premio Pulitzer. El guión fue escrito por Diana Ossana y Larry McMurtry (también ganador del premio Pulitzer). Éstos ganaron un Oscar por su trabajo, uno de los tres que obtuvo la película, de un total de 8 nominaciones. La película relata la historia de Ennis Del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal), dos jóvenes que se conocen y se enamoran durante el verano de 1963 mientras trabajan en el pastoreo de ovejas.

……

   Me llamó mucho la atención por razones que imagino entenderán fácilmente. De pronto recordé que fue precisamente en este diario, LA VOZ, donde leí por primera vez, por allá en el 2005, que se realizaría esta película que narraría las relaciones que sostuvieron dos hombres, ocultando su amor, a lo largo de veinte años. Por aquellos días nada me dijo, simplemente quise verla por el interés mórbido de saber cómo manejarían el tema. ¿Cómo podía imaginar lo que encontraría, lo que significaría para mí, aunque a otros no les dijera nada? Creo que así como hay advertencias de censura tal y cual, deberían venir estas cintas con notas: si anda mal y es medio bolsa, no la vea. Pero no fui el único, nada más este domingo llegó a visitarme, corriendo, una amiga muy querida y especial, Alicia, gimiendo que en MGM repetirían la película. Ella debe haberla visto como yo, decenas de veces, pero ahí nos enchufamos. Y fue extraño, no pude evitar un suspiro de preparación cuando la guitarra se dejó oír sobre esa campiña abierta, azulada verdosa, mientras la camioneta traía a Ennis del Mar a nuestras vidas nuevamente.

   Pero volviendo al periódico, por ellos me enteré de la cinta. Cuando las nominaciones al Oscar de ese año, LA VOZ, su sección de farándula, la daba de forma furibunda como ganadora. Recuerdo la critica amarga que se hizo del evento al día siguiente. En un viaje reciente a la playa, rumbo a Tacarigua de la Laguna, compre ese miércoles un ejemplar, y en las esfemeridies encontré esta breve nota. Entre fechas ilustres sobre historia, medicina, ciencias y deportes, de nacimientos y muertes de gente que hizo nuestro siglo. Allí estaba la reseña del día en que BROKEBACK MOUNTAIN ganó aquel premio, el León de Oro del Festival de Venecia.

   Me sorprendió porque la nota, aunque corta, contenía detalles, nombres y sinopsis, pero por encima de todo eso… me pareció que quien lo escribió amó esa película. No sé, pero me parece notar en su tono, en su cuidado, en la inclusión misma de esta fecha, un afecto por la Montaña. O quiero creerlo. Sea como sea, fue un detalle que me alegró un poco, me pareció un tributo al que ya no está.

Julio César.

DISCIPLINA CON AMOR…

Septiembre 22, 2008

   Ahora debía usar suspensorios…

 

   Tony era un muchacho típico de clase media alta, a sus diecinueve años fingía estudiar en una universidad paga, teniendo todos sus gastos cubiertos por unos padres divorciados que se sentían culpables al no estar juntos. El muchacho parrandeaba, se drogaba, preñó a dos amigas a las que hubo que ‘sacar del problema’, no estudiaba ni hacía nada en la casa. Su madre lo consentía mucho y le daba todo, su nuevo marido, Armando, un ex militar dedicado a la seguridad personal, lo miraba feo, pero ella no dejaba que lo tocara.

 

   En un viaje que la mujer hizo fuera de Caracas, el joven se fue a casa de su padre, Héctor, para no tener que calarse a Armando. Cuando este salió a trabajar hizo una fiesta que casi destruyó el edificio, fuera de un conato de incendio que costó un realero en las áreas comunes. Héctor tuvo que ir a buscarlo a la comisaría. Lo regañó pero entendió que Tony no le paraba media bola. Angustiado llamó a Amando y le contó todo, no sabía qué hacer. Este llegó casi en seguida.

 

   -Mira, tu hijo está fuera de control y terminará mal. Puedo corregirlo pero debes dejarme hacerlo a mi manera, sin interferir, y obedeciéndome cuanto le ordene algo. –habla fuerte, golpeado y decidido.

 

   Nervioso, Héctor asiente y se sienta a esperar. Oyen un alegre silbido, es Tony quien duchadito, vistiendo de jeans y franela, se dispone a salir como si nada hubiera pasado. El joven se sorprende al ver a los dos hombres allí. Mira a Armando con resentimiento, altanero, sentado en uno de los pocos sillones que no fue dañado durante la fiesta.

 

   -¿Qué haces aquí? ¿Papa te fue con el cuento?

 

   -Está vez te pasaste, Tony, y vas a recibir una lección. –es tajante.- Bájate los pantalones y móntate aquí… voy a darte la tunda que mereces. –un silencio glaciar cae en la sala. Héctor se revuelve inquieto, pero un leve parpadeo de Armando le indica que calle.

 

   -¿Qué? ¡Te volviste loco, pila de mierda! –casi le grita.

 

   -Bájate el pantalón… quiero ese culo aquí… -ordena señalándose entre las piernas.

 

   -¡Maricón…! -sentencia como si se fuera a marchar.

 

   -Si no haces lo que te digo ya, y si sales por esa puerta, no volverás a entrar, ni aquí ni a mi casa. Te quitaremos la moto, el carro, las tarjetas, tu mesada, el celular y los reales de la universidad. Ni una camisa, una media o un zapato que no hallas comprado con tu plata saldrá de aquí o de allá. –es tajante.- Vas a quedarte sin nada… y no busques ayuda en Héctor, ya lo cansaste con tus mariqueras.

 

   -¡No pueden hacerme esto! –grita alarmado, luego eleva el mentón.- Está bien, quédense con todo. Cuando mamá regrese…

 

   -Regresará hasta dentro de diez días, y nadie sabe exactamente dónde está; y en el pasillo está mi amigo el inspector González para regresarte a una celda por lo del vandalismo. No moveremos un dedo para ayudarte… Y créeme, aunque salgas mañana o pasado, esta noche no la olvidarás por el resto de tu vida, y ten siempre presente que tú te lo buscaste. Serás la perra de muchos, ojala no te marquen la cara de una navajazo, la tienes muy bonita… -es burlón, sonriendo seco al verlo palidecer y gemir.

 

   -No, Armando… yo… -suplicante mira a Héctor.- Papá, ayúdame. No dejes que…

 

   -Está cansado de ti. –interrumpe el otro. – Ya esto tardó demasiado, me cansé. No quisiste recibir tu tunda, bien, ahora llamo a González para que…

 

   -¡No! No, espera… -jadea asustado, rojo de vergüenza, humillación y confusión al verse expuesto así.

 

   Abre su pantalón y Héctor siente vergüenza por su hijo. El muchacho, de buena estampa, lleva un bóxer blanco, no muy largo, algo enrollado en sus muslos marcándole las nalgas y el paquete. Todavía mira suplicante a Armando, luego a su padre, y no ve piedad. Casi como si subiera al caldazo, dudando todavía, va hacia el padrastro y cae de panza sobre sus piernas. Héctor, al frente, mira el extraño cuadro que conforma su joven hijo en piernas del otro sujeto.

 

   -Bonitas nalgas, muchacho. –sonríe Armando, mirando los musculosos glúteos que tragan tela. Su mano sube y baja. PLAS. Y el muchacho se estremece, enrojece y aprieta los labios, eso duele y pica. La mano sube y baja, sube y baja dura, con fuerza. PLAS. PLAS, se oyen las secas palmadas.- Si que son duritas, Héctor. Tu hijo tiene buenas nalgas. Seguro que habrían estado de fiesta en la cárcel. –y la mano sube y baja, azotándolo. La enorme palma cae, abierta, sobre el redondo trasero.

 

   El muchacho quiso resistir pero dolía, dolía y ardía mucho, se le empañó la vista, meneaba las nalgas y jadeaba. Armando lo azotaba, mirándole el rostro, gruñéndole una y otra vez “chico malo”. Y Héctor quería morirse, un calor extraño lo envolvía y tuvo que cruzar sus piernas. Ver a su joven y musculoso muchacho así, sobre las piernas de Armando, un carajo fornido y bien parecido, que lo azotaba con su manota abierta, lo estaba excitando. En un momento dado, Tony intentó zafarse, pero con una mano, Armando lo retiene, mientras le sube la franela, mostrando esa espalda ancha, bajándole el bóxer, y Héctor contiene un jadeo ante esas nalgas turgentes, redonditas, casi lampiñas, que muestran las marcas enrojecidas de una palma con sus dedos.

 

   Esa mano sube y baja duro, y Tony gime y llora, con la cara bañada en lágrimas de dolor. Armando lo nalguea y le dice que eso le duele también a él, pero que era un chico malo y debía aprender. La mano sube y baja, PLAS, y se queda allí sintiendo ese calor, esa carne joven. Héctor tiene la boca abierta, muy seca, y el güevo erecto y muy mojado. Mira esas nalgas, esa raja donde cae la palmada que castiga pero que también soba. Le parece que mientras le dice chico malo, que debe portarse bien, la punta de un dedo se mete más en la raja interglútea, acariciando. La mano sube y baja, lenta pero fuerte. Tony llora a moco tendido que se va a portar bien. Pero Armando sigue y sigue. Ese agitar de cuerpo que se estremece, el llanto, las nalgas… todo eso marea a Héctor. Armando se detiene, jadeando levemente. Con la mano sobre esas nalgas abiertas, con las puntas de dos de sus dedos sobre el culito tierno.

 

   -Has hecho sufrir mucho a tu papá con tu conducta, muchacho. Le debes una satisfacción. –le dice como un padre amoroso, indicándole que se pare, cosa que hace, enrojecido, lloroso, avergonzado, con el pantalón bajando más. Mira a Héctor.- Dale unas nalgadas. –le ordena.

 

   -¿Qué…? No, no sé sí… -jadea ronco Héctor, sintiéndose morir de algo poderoso que lo recorre todo.

 

   -Es necesario, por su bien, o no aprenderá nada. Todavía puede desoírnos.

 

   Tony gime que no, que se portará bien, pero Armando se pone de pie y Héctor repara en su erección, granítica, enorme, que babea un poco bajo la tela del pantalón. Tomando  a Tony de una oreja lo lleva hacia su padre. Y Tony lloroso se tiende sobre las piernas del otro. Héctor lo siente pesado, caliente, joven. Y su güevo se estremece. Mira esas nalgas. Su mano sube y baja. Casi jadea ante el contacto eléctrico y erótico. Sube y baja, azotando más fuerte que Armando, mientras Tony se revuelve, llora, suplica y se frota, dándole un placer increíble sobre su güevo erecto. Nalguea, soba, acaricia, mete los dedos en la raja interglútea, nalguea más… hasta que jadea ahogado, sintiéndose morir, corriéndose allí mismo. Ahora está mal, pero oye a Armando cuando le dice a Tony, quien se pone de pie y se viste, que de ahora en adelante se portará bien o será estrella del Internet… y en el celular le muestra a Tony una fotografía, son su cara llorosa y suplicante, y sus nalgas azotadas. Es todo lo que se ve. Que estudiará y trabajará para pagar lo que dañó. Y que debe obedecer siempre a su padre. El chico lloros asiente y sale. Héctor no puede moverse. Armando lo mira burlón.

 

   -De nada.

 

   Al día siguiente, Tony fue a estudiar, pasó en la tarde por la oficina de Armando y consiguió un trabajo de medio tiempo. Se le pincho una llanta y llegó pasada la hora de llegada impuesta por los otros dos, ganándose un regaño de Héctor quien no lo dejó explicarse, sentándose en uno de los sillones.

 

   -Bájate el pantalón y ven aquí. Voy a enseñarte a ser puntual. –lo miró duro; Tony quería discutir, pelear, gritar que era injusto, pero ya medio lloriqueaba al bajarse el pantalón… instante en el cual Héctor obtuvo la más grande, dolorosa y sabrosa erección de toda su vida.

 

Julio César.

¡MAGNICIDIO! EL SAINETE: HUGO CHAVEZ RECLAMA…

Septiembre 22, 2008

   -Quiso, pero a mí tampoco me convenció…

 

   ¡Y vuelven las golondrinas a San Capistrano! De verdad es que ya me extrañaba: caramba, vienen unas elecciones y Chávez no ha salido con aquello de que lo quieren matar. Y como yo, se extrañaba todo el mundo en la calle; hasta que en un canal de televisión alguien envió un video donde una gente, al parecer, habla de hacerlo volar por los aires (sí supiera cuenta gente fantasea con… David Beckham). ¡Claro, vienen las elecciones! Chávez es tan consistente como lo era Fidel Castro, que en el infierno esté, con aquello de que en cuarenta años de sanguinaria tiranía, salía con el: “el imperio está tramando mi muerte, eso pasará en estos días”. Chávez, con ojos desencajados, denunció en su programa dominguero, cada vez menos visto, el complot de unos militares; gritaba que lo querían matar, que le tendían un cerco, que su vida estaba en peligro… Lo decía con aire dolido, para luego inflar el pecho y gritar que él los enfrentaría y sometería, que los haría correr como cobardes (y uno no se explica como la bandera nacional colgada tras él no cayó dándole en el coco, ¡con lo miedoso que es!).

 

   La furia de Chávez se desató el lunes siguiente a ese “Jalándole al Presidente”, porque la prensa seria no mencionaba sino en pequeños recuadros la denuncia hecha por él, dándole más importancia (por pura maldad) al juicio en Miami donde los jóvenes gerentes venezolanos (como los llamó su pana el gobernador de Cojedes, Jhonny  Yánez Rangel), cantaban y bailaban todo lo que sabían sobre la espantosa red de corrupción que se ha derramado desde PDVSA, y Venezuela, a toda la zona, desde los capos argentinos, hasta gobiernos abiertamente títeres como el de Evo Morales en Bolivia. Es que con maletas de reales bajo la mesa, sin fiscalización, entregadas directamente es que uno entiende el apoyo de gente como Lula da Silva (ya decía yo que no podía ser únicamente desprecio hacia el pueblo venezolano. Algo más había), y quien sabe si la vaina no llegaría hasta Europa.

 

   En fin, al punto, a Chávez le arrechó que su denuncia, sensacional, no causara el revuelo que debió causar, y amenazó a la prensa con investigarla. En coro, desafinando, un grupo de personeros del Gobierno, gente de “mucha credibilidad”, saltaron a la palestra. Mario Isea, Cilia Flores, William Izarra (Izarrita en los bajos fondos, el ministro de propaganda), todos denunciaban a la prensa seria como parte del complot, porque… no le dieron relevancia a la noticia. No, señor presidente, señor Isea, señora Flores (¿y cómo anda la familia en la Asamblea fuera de numerosa?), señor Izarrita.

 

   La noticia no convenció porque el venezolano común ya no le para a las cosas que expresa Chávez, porque sabe que dice que hará y no cumple, que mientras Venezuela se cae a pedazos como una recoge lata de cara sucia, él gasta lo que debería usarse aquí, fuera. La gente no le creyó porque ya van doce intentos de magnicidios que se denuncian (qué coincidencia tan rara) en tiempos electorales y que después no llegan a nada. No creyeron porque una acusación tan grave como un complot de ese calibre no se denuncia transmitiendo un video enviando a un programa de televisión si este es estatal, porque lo que debió hacer el representante del Gobierno en ese caso era mandarlo a la DISIP y al DIM para que, secretamente, detuvieran a todo el mundo antes de que escaparan. No lo creyeron porque de la DISIP se filtró la noticia de que el video era del año 2005, y ¡carajo!, tres años conspirando para un golpe y un magnicidio, ¿para cuándo iban a dejarlo? Además, y eso fue lo que terminó con la poca credibilidad, ¿quien conspiraría por teléfono en este país sabiendo que todos, todos, hasta los güelefritos como yo, somos escuchados por la DISIP? Ese día, después de la noticia, la gente en las calles, en sus casas o trabajos, ni habló de eso, y ahí se midió el fracaso de esta nueva convocatoria de horror. Eso pasa cuando se usa demasiado el mismo argumento en las novelas, la gente se cansa y no las ve.

 

Julio César.

OFERTA IRRECHAZABLE

Septiembre 17, 2008

   -Oye panita, necesito tu ayuda para levantar unos sacos, después me pides lo que tú quieras que yo te lo doy todito.

 

Julio César.

IZARRA, CHAVEZ, RUSIA Y LOS DOS AVIONES… OTRO “MAL ENTENDIDO”

Septiembre 17, 2008

   …no, seguro conspiro yo.

 

   De verdad no entiendo cómo a William Izarra no le ha dado ya un infarto de tantas calenturas que le hacen pasar. Ni entiendo tanta maldad para hacerlo sufrir, ¿acaso no es suficiente tener que dar la cara por tantos fenómenos, errores, trácalas y corruptelas como para que también lo fastidien desde el propio Gobierno? La gira del presidente Hugo Chávez a Rusia, buscando amor repartiendo… plata, anunciada como el mejor trato hecho desde que los indios cambiaron oro y perlas por espejitos, o fuera de nuestras fronteras, desde el niño aquel que cambió la vaca por frijoles, no entusiasmó al pueblo. La verdad es que la gente en la cola de los hospitales, o la cola para comprar un kilo de esto o aquello, malagradecido como ellos solos, no supieron apreciarlo en toda su extensión. ¿Acaso no entienden que el viaje fue largo y al presidente podía habérsele dormido una nalga o darle un calambre en una pierna? Ah, no, la gente no ve eso, sólo piensan: ya va a gastar un realero que nosotros necesitamos para comprar comida y dejar de pasar hambre. Qué elementalidad, ¿cómo se hace la revolución de izquierda con gente así?

 

   Dos comentarios llegaron a Venezuela con la velocidad que se desparrama un mal viento en una fiesta: gastarán 30 mil millones de dólares en armas (¿qué irán a comprar? ¿El Santo Grial?; no se crean, ahorita lo embaucan y se lo trae… con un certificado escrito) y que el hombre ofrecía (no se lo pidieron, ni siquiera eso, salió a darlo solito) el territorio nacional para que se instalara una base rusa. Izarra chilló pelando los ojos, temblándole la calva, apretando la boquita como un fondillito malo, que nada de eso era cierto, que todo no era más que parte de una intriga internacional (los iluminati o los judíos, no lo dijo pero seguro lo piensa), repetido aquí por los vende patria de siempre. Claro, que saliera publicado en la prensa rusa no le dijo nada, no iba a regañar a los rusos antes de que le dieran permiso, aquí no se mueve una hoja sin que el amo lo ordene. Era más simple tomarla con los medios nacionales. Ahora sabemos que Chávez alegó que la prensa rusa lo malinterpretó, tergiversando sus declaraciones. Claro, ante preguntas como “pero ¿cuánto es que va a gastar en armas?”, no respondió directamente sino que alegó: “¿cuántas veces en un siglo mueve sus alas el colibrí?”, ¿no iban a malinterpretarlo? Y qué broma que siempre lo entienden mal, que habilidad para no ser comprendido, ya uno comienza a sospechar que es que no sabe lo que dice.

 

   En verdad no creí que haya dicho todo lo que dicen que dijo. No creo que piense gastar más de 20 mil millones de dólares en armas, vienen elecciones importantes en Venezuela y serán necesarias para encarar a los venezolanos. Tampoco creí lo de la base rusa, porque sabe que dicha mudanza tendría que pagarla él, que seguramente le gustaría hacerlo, pero el flujo de caja anda mal, y así Colombia tendría la excusa para ceder terreno a una base norteamericana, ¡y Chávez le tiene tanto miedo a eso! Imaginarse que vienen a llevárselo metiéndolo en un saco como un gato cualquiera, como se llevaron a Noriega, mientras todo el mundo silba y mira para otro lado pensando “ya vamos a salir de este”, le quita el sueño. Creí que era eso, mala interpretación. Seguramente viéndose rodeado por la prensa rusa, Chávez se animó y pensó: “voy a afocarlos hablando en ruso”; seguramente barbotó algo, pero sabrá Dios qué fue lo que dijo, y la prensa rusa anotó lo que entendió. Seguramente dijo algo gracioso como: ¿dónde está el hijo de Putin? O invitó a una misión militar para una caimanera de béisbol en una cancha deportiva dentro de Fuerte Tiuna, pero como su ruso no es tan fluido, lo mal interpretaron. Cosa simple que pasa siempre, siempre lo mal interpretan, como cuando dijo que Venezuela no era enemiga de la guerrilla colombiana y quería para está el estatus de grupo beligerante… pero luego gritó que el no apoyaba a la guerrilla, que eran inventos de la prensa controlada por el Imperio, que él no dijo lo que dijo. Es que no lo entienden, pobrecito…

 

   El caso es que los aviones están aquí, y sí se habló de dicha entrega del territorio nacional aunque es un delito penado. Es decir, y cuesta creerlo en un hombre tan serio y decente, que nos mintió. Dios, y el mundo sigue girando…

 

Julio César.

INVITACIÓN ABIERTA

Septiembre 17, 2008

   Dándole una mano al amigo…

 

   Cansado de ver a Román sufrir por Esteban, quien ni enterado estaba de lo que le pasaba, Roberto intervino, asegurándose primero de que estaban a solas en el estar médico del Hospital Militar. Dirigiéndose al amigo, le tomó las nalgas, separándolas.

 

   -¡Oye! –bramó Román, sorprendido.

 

   -Coñó, Esteban, ¿no entiendes lo que le pasa a Román? Le pica la pepita del culo cada vez que te mira; cuando pasas a su lado se le moja todo. Mira como le titila. ¿No es un culito rico y bonito? ¿No quieres clavarle ese güevote de burro que tienes?

 

   -Roberto, no, yo… -gime Román, pero realmente su culito tiembla y su tolete crece.

 

   -Verga, no lo sabía. ¡Qué culo…! -gimió Esteban, un carajo totalmente hétero, con dos mujeres por ahí, pero como se le ofrecía ese apetitoso manjar pensaba comérselo todo; y su palo de gozo ya estaba bien levantado listo para atacar.

 

   Sonriendo, Roberto se aleja un poco. ¡Misión cumplida!, su amigo tendría lo que quería, sabe que dentro de unos minutos estaría chillando de placer. Y él se iba a quedar a ver como se lo cogían duro y fuerte. Con las buenas amistades todos ganas.

 

Julio César.

EVO MORALES Y LA GLORIA ROJA

Septiembre 16, 2008

   -No provoca ni ver lo que ocurre…

 

   Al fin ha sucedido, Evo lo hizo, no una confesión de corrupción, claro. Presionado por sus partidarios y por las órdenes perentorias impartidas desde Caracas, que siente debe cumplir al precio que sea pues es lo único que lo sostiene en el poder (y así es, dar chequecitos y ayudas en efectivo es lo único que lo salva), Evo Morales ordenó pasar a la ofensiva frente a la resistencia presentada por los departamento en rebeldía. El pequeño departamento de Pando, fue totalmente rodeado por los militares, y la lucha de grupos armados personalmente por el Ministro de la Secretaría, Juan Ramón Quintana, pillado en el acto, produjo las muertes que se esperaban. Seguro que se felicitaron bastante. La población fue aislada, ni fiscales o defensores del pueblo puede acceder, ya no digamos los medios de comunicación o los observadores internacionales; toda esa gente debe quedar fuera mientras Juan Ramón Quintana, no el Ministro de la Defensa (los militares van quedando en Sudamérica para dar únicamente pena ajena) o el Ministro del Interior, encabeza una misión militar donde derriban puertas, allanan casas y detienen gente sin órdenes, saltándose toda legalidad. Pero para eso son gobierno y tienen el control de las armas de la república.

 

   La jugada fue bastante arriesgada, asesinar gente en las calles no es como embolsillarse maletas que llegan clandestinamente repletas de reales; matar gente como Evo permitió, tarde o temprano tiene la mala costumbre de regresarse contra sus perpetradores, como ocurre con los militares argentinos (qué rápido olvidó esa gente lo que eran los brutales regimenes dictatoriales y cómo apoyan ahora el de Chávez), Pinochet, o aún el señor Fujimori, quien aunque libró al Perú de esas lacras del terrorismo llamado Sendero Luminoso, ahora es enjuiciado por violación de los derechos humanos. Y Evo ni siquiera ha brindado un verdadero servicio al pueblo de Bolivia, como no sea permitir el tutelaje de Venezuela y el que Chávez hable por él, como si de un gobierno títere y un país satélite se tratara. Por eso tanta gente en Latinoamérica se ríe con burla cuando habla de expulsar al embajador norteamericano por inmiscuirse en asuntos internos y de la soberanía de Bolivia, ¿cuán soberanía?

 

    Pando se encuentra cercado mientras se encarcela gente, se borran pruebas de los delitos desencadenados por el señor Juan Ramón Quintana y Evo Morales, y se persigue a la disidencia bajo la premisa de: “Miren lo que somos capaces de hacer, pendejos, mataremos al que sea y enjuiciaremos al resto si continúan resistiéndose al autoritarismo, ya no les queda otra que someterse a lo que se nos ocurra”. Los relatos de periodistas bordeando la frontera para entrar por el lado brasilero, así como de ciudadanos bolivianos que han cruzado la frontera para escapar de los esbirros del señor Morales, aterrados de una gente que mata sabiendo que ninguna institución los investigará, claman ante el Cielo. Sólo de allí vendrá algo de justicia, la región lanzará llamados idiotas donde buscaran de consolidar la posición de Evo para que todo se calme, y los muertos muertos quedarán; tal vez se enjuicie a un prefecto y a uno que otro policía, como pasó en Venezuela con los muertos del 11 de abril de 2002, cuando la sangre derramada obligó al Alto Mando a exigirle la renuncia a Chávez, acusación que luego fue olvidada y desviada a otros ante la mirada cómplice de todo el sub continente.

 

   Nunca como ahora el atraso y la ignorancia se habían enseñoreado tanto de la región, Latinoamérica ha comenzado un peligroso retroceso que la hará caer, después de periodos de caos por hambre y violencia política (lo único de cierto que se sabe producen los gobiernos de izquierda), bajo el tutelaje de otros. Pero que los bolivianos no olvidemos nunca, como no olvidamos en Venezuela, el nombre de los muertos del señor Evo Morales, pues si hay un Dios, en su momento le saldrán en el camino y tendrá que responder por todos y cada uno de ellos. Ojalá no se reunieran los presidentes de la región, así como el Secretario General de la OEA, son tan patéticos en sus esfuerzos de parecer gente seria o preocupada, que logran exactamente lo contrario, dar la sensación de que ya no hay salida.

 

Julio César.

USA, OBAMA Y LA CAMPAÑA

Septiembre 14, 2008

   “Chao, chica”.

 

   Hace casi un año ya, cuando comenzó a perfilarse la batalla entre Barack Obama y Hilary Clinton por la nominación demócrata, expresando como cualquier mortal mi parecer y preferencia, dije que le iba a ella, no sólo había demostrado ser una mujer fría, capaz e inteligente, sino porque daba un aire de fuerza que me gusta en las féminas; con eso en mente hice algunos señalamientos sobre el señor Barack Obama que me ganaron varios comentarios. Se creerá que fue algo bueno, pero no lo fue tanto. Se me dijo de todo, incluso dejaron flotar la idea de que yo era racista y lo atacaba porque era negro; por Dios, siendo venezolano la sola idea es idiota, pero eso se dejó entrever. Como saben, en Norteamérica, atrapada como está en sus temores, medias tintas y lo que es políticamente correcto, decirle negro a un negro es de mal gusto, que te asegura el mote de desgraciado. Nada más lejos de mi parecer.

 

    Me habría gustado, en otras circunstancias esa candidatura. Los demócratas presentaban un estuche interesante, o una mujer sería presidente, como pudo lograrlo Hilary Clinton con toda seguridad, o pudo llegar un negro, como ahora temo que sólo quedará el deseo (Dios no permita que ganen los republicanos). Pero deseos no preñan, decimos aquí. Que yo deseara esto o aquello, aunque lo quisiera mucho, se lo pidiera al Cielo o ensayara pensamientos positivos, no lo haría realidad. Expuse, esa vez, que muchos factores se alinearían frente a Obama para frenarlo. Uno, que era negro, y se diga lo que se diga, un grupo importante de blancos reaccionarios no lo querría de ninguna forma, como no fuera muerto en una caja. Luego estaba la gente más liberal, que sin embargo teme su inexperiencia, en política sólo ha sido senador dos años, ni eso terminó. Y los latinos, un grupo grande e importante ya dentro de la población del Norte (la primera minoría al desplazar a los negros)… estaban con Hilary pero no con él. Obama no cuenta con ellos de forma abierta. Y aquí privan los intereses de la raza una vez más.

 

   Los negros llevan más de trescientos años en Norteamérica, pero en líneas generales no lograron o no quisieron integrarse en una población única, manteniéndose apartados, no sé si es como los presentan en las películas, pero parecen casi medio retrasados culturalmente; los latinos no creyeron en esas tonterías, fueron, pocos y pobres, acometieron las faenas que otros no quisieron, crecieron en número de forma alarmante, consiguieron cupos en las escuelas, montaron negocios, representan un grupo nutrido que enfrentar a la sociedad, y de cierta manera, los intereses de mexicanos, puertorriqueños, cubanos y otros, no difieren tanto. Si hace falta se unen para cuestiones puntuales (mi casa es tu casa). Y las relaciones negros-latinos no han sido fáciles; mientras iban ascendiendo, muchos latinos resintieron las objeciones que los afro descendientes iban presentando en el camino. Además, si debe llegar el momento de elegir a un presidente representante de minorías: ¿por qué no ir tras un latino?

 

   Todo eso lo dije, pero la gente sonreía como si dijera yo tonterías (que tal vez lo son), ya que les gustaba la idea del candidato oscuro; así que no era yo popular, es más, era un mono retrograda. Y lo increíble, lo imposible, lo impensable está ocurriendo ahora: los republicanos, que no tenían forma ni manera de ganar estas elecciones hace tan sólo año y medio, no sólo han empatado a los demócratas, sino que amenazan con irse arriba (Señor, mete tu mano y no los dejes). Y no es por magia, por modas o caprichos, son por esas cuestiones visible unas, tacitas y latentes otras que para quien quiera verlo se le hace fácil. Por alguna razón los demócratas no quisieron verlo, y se jodieron. Pero es que algo muy malo  pasa dentro de ese partido, un bandido como el Jimmy Carter, es oído cuando pontifica sobre esto o aquello. Al menos ya dejó la presidencia del centro aquel con que iba reuniendo plata en forma de donaciones de regimenes autoritarios, para darles el ‘visto bueno’.

 

   El partido demócrata sabe que Latinoamérica se debate ante un autoritarismo anti norteamericano peligroso, y al único aliado que tienen en la región, Colombia, le niegan la entrada al Tratado de Libre Comercio, alegando que no defienden suficientemente los derechos humanos. Pero el tratado comercial con China no se les ocurrió vetarlo ni por un segundo. Y la gente los percibe como politiquillos torpes en sus manejos, aunque más parece cosa de ignorancia temeraria. Obama tampoco lo ha hecho fácil, sus coqueteos iniciales con Cuba y Chávez, cayó muy mal entre los latinos; se alejó, pero en mi caso particular le agarré arrechera, aunque aún y así, lo prefiero a los republicanos.

 

   ¿Cómo pudo subir la candidatura de John McCain? (por cierto, de eso hay un chiste de cuando presentaron Duro de Matar cuatro: “Ese va a ganar, ¿no ves que John McClane siempre gana al final?”). La batalla entre Hilary y Barack fue demasiado agria y larga, los bandos se separaron de forma violenta; dentro del grupo que perdió deben existir oscuros deseos de que gane el otro y no este. Luego llegó la noticia de que Obama le había ofrecido la vicepresidencia a un senador del Sur y este le dijo, no con esas palabras pero casi, que él con negros no iba ni a la esquina. Pero lo que terminó de perjudicarlo fue ese temor idiota que le tuvo a Hilary, ¡ella debió ser su vicepresidenta! Pero, aparentemente, el joven senador es de los que teme a las mujeres si son no sólo capaces e inteligente, sino ambiciosas. Por miedo, y también por algo de chauvinismo, la dejó por fuera. Dejó sin utilizar la única carta que habría asegurado un decidido repunte de gente que pensaría “bueno, no está muy preparado pero allí está ella, como estuvo tras el marido, y ese fue un buen gobierno”. Cosa que tampoco se dijeron los delegados demócratas idiotas, por ejemplo. Está bien, la sacó, tiene Vice, alzan las manos y sonríen… y el viejo McCain les echa la vaina.

 

   Es… realmente increíble que no previeran semejante jugada, es más, que no la intentaran ellos. El republicano había venido reacomodándose, subiendo, y únicamente debía derribar dos barreras: la inquietud por su edad, y la chapita de conservador duro representante del viejo sistema. ¿Y qué hace este anciano cuyas neuronas no deben estar tan ágiles como las de Obama? Nombra a una mujer para vicepresidenta. A una mujer de buen ver. A una mujer joven y fresca en el campo político. Y de un solo golpe inclina la balanza. Ahora a los demócratas no les queda más remedio que atacarla y destruirla, pero la mujer, mostrando esos desagradables rasgos conservadores que deben agradar a su gente (apoya abiertamente el derecho constitucional a portar armas de fuego, se declara en contra del aborto y no le asusta la pena de muerte… cosa esta última que también apoyo yo), no parece fácil. En una de cambio lo primero que hace es usar las palabras de Hilary contra Obama. Y aquí las posibilidades pueden ser interesantes, si McCain gana y algo le ocurriera (no es un muchachito aunque parezca más despierto que Obama), ella sería presidente… como debió serlo Hilary Clinton. Me pregunto, si en verdad, ya es tarde para los demócratas.

 

   Es de suponer que no, aún queda mucha campaña, pero la manera torpe y algo mezquina de comportarse de los demócratas, y de Obama, no dejan mucho campo a la esperanza. Pero en verdad, aunque ahora me agrada menos, espero que no gane McCain. El mundo no merece otro periodo republicano con esas políticas energéticas idiotas, las ambientales que son criminales e irresponsables, y guerreras que nadan han resuelto. Amanecerá y veremos. Y si alguien va a replicarme, que no sean con acusaciones de racista o simplista, que de argumentos, ¿okay?

 

Julio César.

¿QUÉ QUIERE EL NIÑO?

Septiembre 14, 2008

   Quería que le hiciera algo, estoy seguro…

 

   El marido de mi amiga Nelly es de los que no se incomoda si uno lo sorprende, llegando de visitas, ligerito de ropas. Él sigue como si nada, meciendo ese adorable corpachón, hablando tonterías (se cree músico) mientras uno, que se siente frente a él para estudiarlo a placer, sólo desea caerle encima y morderle esas tetillas ricas hasta hacerlo gemir y gritar, robándole ese bojote que se observa rico bajo el bóxer, sacándoselo para darle una buena sobada y una probada con todo. Sonríe como tonto, y parece un buen chico, pero cuando Nelly va a la cocina, abre más sus piernas, y a mí me sube la tensión y el güevo bajo el pantalón, y noto como lo mira. Creo que quiere, que quiere que le meta mano, que le chupe la lengua, que le coma el culito… y yo me muero por hacerlo. Maldita sea, ahí viene Nelly y yo con esta erección, pero ¿cómo bajarla si lo tengo al frente y sólo pienso en meterle algo por ese culito que me imagino lisito y lampiño? Esto es tortura sicológica, coño.

 

Julio César.

AHORA SÍ QUIERE IR A LA UNIVERSIDAD

Septiembre 14, 2008

Julio César.