Archivo de Noviembre 2008

LUCHAS INTERNAS… (2)

Noviembre 30, 2008

tiene-algo-que-gusta

   Antes le gustaba una vaina, ahora otra…

 

   El güevo emerge de la bragueta abierta, largo y grueso, blanco rojizo, surcado de venas. La boca de Cecilio sube y baja con fuerza, haciendo ruiditos de succión y chupadas, dejándolo brillante de saliva. Mamaba con unas ganas que los enloquecía más y más. La boca rodeada por la barba y el bigote sube casi hasta la roja e hinchada cabezota, que besa largamente, dejando los labios, entreabiertos, pegados de ella, jadeante, humedeciéndola más, lamiéndola, dándole pequeños y lujuriosos lengüetazos; para luego volver a tragárselo todo, clavándoselo hasta la garganta, atrapándolo allí, mientras su lengua lamía como podía, jadeando casi asfixiado, pero gozando como nunca, ¡una tranca de macho siempre lo hacía vivir!

 

   Ese güevo caliente parece quemar más, palpitando con furia  dentro de su ansiosa y húmeda boca, y a cada palpitada parece soltar un jugo agridulce que el abogado traga con  voracidad. Cerrando los ojos, Cecilio se empala por la boca, apretando el rico instrumento con su garganta, con sus mejillas y lengua. Recuerda todos los güevos que ha mamado durante años, una debilidad contra la que luchó un tiempo; pero contra la que perdió una tarde, en medio de dos compañeros de estudios de la universidad, con tres cervezas encima. En ese momento cedió al fin, tragando una buena dosis de leche toda esa tarde. Los dos carajos no querían perder una oportunidad así y lo pusieron a becerrear bastante tiempo; pasando de uno al otro…

 

   José, sentado, jadeando ante el placer que siente, mira el cabello negro de la nuca del otro, cuya cabeza sube y baja con ganas, mamándolo más, atrapándole los testículos que cuelgan fuera de la bragueta y dándole ricos tirones y masajes. El vigilante siente que el güevo es chupado, atrapado, apretado; notando como lo hala sabroso. Esa boca le da con fuerzas, queriendo sacarle todo. Una manota de José, excitado, le atrapa la nuca obligándolo a mamar con más velocidad. Quiere verlo atragantado, quiere empujarlo contra su monstruosamente erecto güevo, verlo tragar con dificultad pero con ganas. Cecilio se oye más y más ahogado. José ríe bajo, siente más deseo, más placer. Lentamente sus caderas suben y bajan un poco sobre el escritorio, metiéndole el enorme tronco en la boca al otro. ¡Cogiéndolo por esa boca!

 

   -Está rico, ¿verdad? Lo mama con ganas… doctorcito. -se burla ronco el vigilante. El otro no puede responder, sólo lo mira, intenso, ardiente, sometido al rey güevo.- Anda, trágatelo… sácale la leche. Como te gusta tragar leche de machos, ¿verdad? Eso es lo que más te gusta… Mamar es sabroso, ¿ah? Yo también quiero… -dice mórbido, caliente.

 

   Baja de la mesa y para al carajo que lo mira jadeante, buscando como de besarlo, lo enloquece sentir la lengua de otro tipo en su boca; pero su barbilla ensalivada hace que José dude, obligándolo a darle la espalda apoyándolo de manos contra el escritorio. Se agacha tras ese hombre al que obliga a subirse el saco y la camisa. Encuentra muy erótico tener a ese tipo así, caliente, queriendo mamar y queriendo que le den por el culo (a Cecilio le encantabas que le dieran duro por ese chiquito), vistiendo su saco, su camisa y corbata de abogado y jefe suyo en la firma. Ya debía tener el culo caliente. Muy caliente y dilatado, esperando el ansiado asalto a su frutica secreta. El joven mira esas nalgotas plenas, de quien se ejercita, con una línea chica de bronceado. Las amasa. Sus dedos palpan y soban la piel cálida y firme. Se agacha tras él y su boca cae sobre una de ellas, mordiéndola, saboreándola. Muerde de una a otra. Su lengua las recorre. Están saladitas, tibias y temblorosas de pasión.

 

   Cecilio gime algo escandaloso, grita como un poseso cuando le hacen cosas así, eso era parte de su encanto según los que lo habían enculado antes. A los carajos les gustaba coger a un tipo alto y gritón como él, que jadeaba y chillaba por más; que gritaba que sí, que lo cogieran duro, que lo cabalgarán, que le rompieran el culo. Era un buen gritón y eso excitaba a sus machos. Esa lengua tibia en su raja, lo excita.

 

   Esa lengua cae en la raja interglútea, saboreando, lamiendo en forma ostentosa, evidente, con las ganas de quien disfruta un rico platillo al paladar. Esa tibia y babosa lengua arranca más gemidos del otro. A José le gusta eso, verlo así, caliente, queriendo más y más. Sometido a él. La punta de su rojiza lengua aletea sobre el sonrosado culito lampiño, que titila y se estremece ante las caricias del macho. Se ve pequeño, arrugado y deseoso de ser consolado y mimado. Esa lengua lame con ganas, dejando regueros de saliva. Cecilio cierra los ojos y casi se desmaya sobre el escritorio. Todo su cuerpo vibra queriendo más de eso. Sus caderas se agitan, van y vienen contra esa boca caliente que lo atormenta. Su  culito sube y baja agitado sobre esa lengua voraz. Quiere que se lo coman ya. Que le devoren su joyita caliente. El culo le echa candela. Está mojado, hecho una sopa.

 

   -Cógeme, papi. Cógeme. Métemelo todo en el culo. Anda… cógeme… -jadea mal.

 

   -Como te gusta que te cojan, ¿verdad? -un dedo de José se frota contra el ojito, mientras lo mama con ganas. El dedo frota y frota produciendo unas cosquillas tan ricas y desesperantes que el otro grita incapaz de aguantar más la dulce tortura.

 

   José sonríe cruel. ¡Que caliente y puto era ese carajo! Se pone de pie, colocándose tras él, con el güevo tieso como una barra de acero, frotándose caliente contra esas nalgas. La dureza, calor y palpitaciones del pene hacen que Cecilio, al sentirlo tras él, casi grite, echando más el ansioso culo hacia atrás. José se posiciona tras él, abriéndole más las nalgas con las manos, la roja e hinchada cabezota de su güevo se frota contra la chica entrada. Entra lentamente, muy lentamente. Se va clavando centímetro a centímetro, abriéndolo.

 

   Cecilio grita mirando hacia atrás, desesperado. Le duele. Lo desgarra, pero lo quiere adentro. Todo su cuerpo se estremece de deseo esperándolo. El güevote entra más y más, clavándose en sus ardientes entrañas. Entra todo y José se queda allí, teniendo el güevo totalmente encapsulado en ese culito. Siente como los músculos del hueco le aprietan y aprisionan el tolete, chupándolo. Cecilio grita, jadeando, sintiendo como el güevo palpita, creciéndole más dentro del chiquito. El tolete sufre espasmos, creciendo y soltando líquidos de lujuria.

 

   José monta sus manotas en las calientes caderas del otro, saca el tolete y vuelve a clavarlo. Lo coge con ritmo, con ganas. El güevo sale y entra victorioso, mientras Cecilio jadea, sintiendo como lo taladra rico. La tranca lo penetra, lo coge. Lo nutre. José lo goza y aprieta los dientes. Goza cabalgando a ese tipo sudado, al que arroja sobre el escritorio que cruje, empujándolo por la brillante espalda, subiéndole más la ropa. Le gusta verlo sometido, jadeando por más. Por más güevo. ¡Y Cecilio siempre quería güevo!

 

   Los cuerpos se mueven acompasadamente, en un vals de sexo y lujuria. Cecilio aprieta los dientes y cierra los ojos, sudando sobre el escritorio, mientras su culo va contra ese güevote que lo taladra. Las manos caliente de José se clavan en sus caderas y las pellizca. Se tiende sobre él. Cecilio gime al sentir el peso del hombre sobre sí, aplastándolo contra el mesón. Una mano de José se mete dentro de la ropa del otro y le atrapa una tetilla. Está erecta y dura. Caliente. La soba. La pellizca casi con dureza. Cecilio casi ríe y grita, gozando una bola. José se endereza y mira como el culo del otro va y viene sobre su güevote; ve como el huequito, porque parece chico, se abre tragándolo con ganas. Cecilio lo mueve de adelante atrás, de arriba abajo, casi en forma circular. Sabe bien como mover el culo sobre un güevo, reconoce José. Y cuando más caliente está, oye unas voces que se acercan fuera de la oficina del abogado.

 

   -Lo mejor sería suspender la junta. Tú no la convocaste. –oye que dice Sam.

 

   -¿Y qué crean que les tengo miedo? Claro que les tengo, pero no quiero que se sepa. -dice Eric.

 

   José se impacta y se queda quieto, con el güevo clavado en ese culito ardiente y hambriento. Cecilio, loco de lujuria, mueve el culo de arriba abajo sobre su pelvis, enculándose él mismo, jadeando bajito. La mano de José cae con furia sobre su boca. Callándolo. Sería horrible que los descubrieran así, no tanto por las apariencias, ya que Cecilio tenía mucho más que perder que él; sino porque no era prudente que Eric Roche lo descubriera enculando a otro carajo. Había… planes para él, planes que podrían estropearse sí Eric supiera que él no era un novato en ciertos asuntos. Podría preguntarse cosas que Cecilio, por ejemplo, no se había preguntado, caliente como estaba siempre por su güevo. Los oye alejarse de ahí.

 

   Mientras piensa en lo que tiene que hacer más tarde, y en Eric (a quien alguien tenía en la mira y de mala forma), José sigue cogiendo al carajo al que le cubre la boca aún. Ahora lo hace porque lo excita. Le mete dos dedos en la cálida boca y Cecilio, con una ansiedad admirable, los lame y lengüetea. Cerrando los ojos, jadeando y moviendo el culo, Cecilio recuerda los días en que iba a la playa y se quedaba mirando a los carajotes grandes en tanguitas. Como le gustaban esas nalgotas musculosas de machos viriles semicubiertas con una suave telita a la que provocaba pasarle la mano. Y los bultos, como se los acomodaban esos carajos para lucirlos…

 

   José sonríe, pensando en lo que tiene que hacer en el futuro inmediato, y en el dinero que puede ganar; todo gracias a Eric roche. Siente como su güevo se tensa horriblemente, tanto que Cecilio abre los ojos y boca al sentir ese tizón en el culo, que luego se estremece y vomita una cantidad grande de leche caliente dentro de ese hueco que palpita y chupa cada gota del cálido néctar. José jadea, bombeando más y más en un culo que suena plo plo al estar lleno de semen pegajoso. Cecilio se para bruscamente, sintiendo como su propio cuerpo se estremece y José lo abraza por la cintura, teniéndole el tolete aún clavado en el culito. El güevo de Cecilio se vacía con una larga corrida sobre su escritorio.

……

 

   La junta no comenzaba nada bien, se dijo Eric al notar que había concordancia entre Aníbal y Ricardo Gotta. Tradicionalmente esos dos se enfrentaban por el control de una buena parte de la firma, pero ahora parecían trabajar hermanados. Ricardo, quien miró con mala cara a Cecilio al llegar tarde y agitado, comenzó su diatriba contra Eric, intentando parecer tranquilo.

 

   -Nos pareció oportuno a Aníbal y a mí, convocar a esta reunión, Eric. Todos aquí, minoritarios o no, tenemos intereses creados en la firma. Y nos parece que tu bendita costumbre de vetar proyectos y clientes, sin tomar en cuanta la opinión de los socios o abogados que traen a esa gente, se vuelve francamente irritante. Nos estás coartando, no tenemos libertad de acción y estamos perdiendo mucho dinero. -es tajante.

 

   -Y cancha. Hoy hay clientes que van con otros. Gente que tradicionalmente estuvo con nosotros, aquí. -acota Aníbal, suave. Eric lo mira molesto.

 

   -El derecho a veto es un privilegio de la presidencia. Siempre lo ha sido. En tiempos de mi padre nadie discutió…

 

   -Discúlpame la sinceridad, mi estimado Eric, pero tú no eres Germán Roche. -suena burlón y menospreciador.- Tu padre no limitaría el área de influencia de La Torre, ni de los socios.

 

   -Lo siento, Ricardo, pero ahora soy yo quien está al frente y quien toma las decisiones. Mi padre está retirado. -es seco. Se siente molesto. Sam se ve preocupado y mira a Aníbal.

 

   -Es que ese es el centro de la cuestión. El problema… es tu liderazgo. -sonríe Ricardo. Eric lo mira impactado.

 

   -¿Estás cuestionando mi cargo o mi derecho a estar aquí? Después de los Caracciolo, la mayoría accionaria de la firma pertenece a mi familia. Sí tú y el resto de los socios presentes quieren disputarme… -se acalora.

 

   -Nadie está negando tú derecho a estar aquí, Eric. -es frío Aníbal.- Pero ésta es una sociedad comercial. Somos abogados, pero también hombres de negocios. Y sí no ganamos dinero, lo estamos perdiendo. Y tú, nos estás haciendo perder mucho. -Ricardo se inclina sobre el mesón, enfatizando su posición con unos leves golpes de nudillos al mesón.

 

   -También influencias.

 

   -¿Y qué se supone que vamos a hacer? Mi posición es clara. Lo ha sido desde el principio. Actúo según creo, es lo mejor. -se altera.

 

   -Es cierto. El problema viene desde el inicio de tu gestión. -Ricardo es falsamente suave, se ve que disfruta eso.- No puedes culparnos si deseamos… remover el escollo en el que te has convertido. -Eric se impacta. Igual Sam.

 

   -¿Estás amenazándome, Ricardo? No tienes el poder dentro de la firma para… -Aníbal lo interrumpe.

 

   -Modera tu tono, Eric Roche. Somos socios y colegas, no servidores de un niño rico. -eso impresiona a Eric.- Tu padre ya está en conocimiento del disgusto de la junta. Él… ha entendido nuestra posición.

 

   -¿Germán? -gruñe Sam, sorprendido.- ¿Lo consultaron?

 

   -¿Fueron con mi padre antes de hablar conmigo? –Eric se levanta de la silla furioso.

 

   Al joven le costaba enfrentar a su padre. Siempre había sido un hombre justo y recto, pero feroz e implacable dentro de los negocios y los tribunales. El joven sentía que su padre no lo veía como un digno sucesor; que Germán creía que le faltaba garra y maldad para dirigir los negocios. Ahora ellos, los socios, le iban con la queja, saltándolo a él, como sí fuera un niño tan necio y estúpido que no debía dársele la oportunidad de joder aún más las cosas. La rabia lo domina.

 

   -No nos dejaste otro camino. -dice Ricardo, sonriente; como la hiena que es, piensa Sam.

 

   -Mi padre no se dejará convencer por… -le cuesta hablar. Conoce a Germán. Es duro. Es cruel. Combativo. Él no se dejaría acorralar por los socios. Ni por Ricardo. Ni por Aníbal.

 

   -Tenemos su promesa de que hablará contigo lo antes posible. -lo impacta Aníbal.- Propongo suspender esta junta hasta mañana, para que tengas tiempo de hablar con él. -Eric parece que va a lanzar un juramento, cuando Sam se adelanta poniéndose de pie y cerrando su saco.

 

   -Creo que es lo mejor. Señores… -con una leve inclinación de cabeza, toma a Eric por un brazo y casi lo saca a rastras de allí.

 

   Ricardo cruza una mirada divertida con Aníbal, pero éste no le corresponde. Sólo piensa en lo maravilloso que será el día en que saque a Ricardo de allí, como hoy hacían con Eric. Por su lado, Ricardo imaginaba algo parecido. Y como todos en este mundo, ninguno de los dos imaginaba lo que el futuro traería.

……

 

   Por el pasillo van los dos hombres. Eric tiembla de rabia. Sam se ve pensativo, serio.

 

   -¿Por qué acordaste con ellos? No voy a soportar que me hagan esto, Sam. Es…

 

   -Un golpe de estado. Te quieren tumbar y tú se los pones facilito, pato. -comenta con amarga ironía el otro.- Como están tan de moda los golpes, te dan uno… -su cerebro trabaja a millón.

 

   -No pueden tratarme como a un niño caprichoso, al que le van con quejas al papá para que le hale las orejas y lo obligue a hacer lo que no quiere. No voy a dejar que Aníbal y Ricardo me amenacen ni que me controlen. -grita.

 

   -¿Y qué ibas a hacer? ¿Caerte a coñazos con los dos? Aníbal y Ricardo, cada uno por su lado, asustan, juntos son de terror. Seguro que uno sabe artes secretas y mortales de ninja y el otro magia negra de la que hace aparecer demonios y cosas así. Y es obvio que han llegado a un acuerdo entre ellos. Y que han hecho participe a tu padre de eso. Sí el viejo Germán convino en reprenderte… algo muy poderoso deben estar usando contra él. -suena preocupado.

 

   -No me interesa. Iré contra todos esos coños’e madre… –ruge, molesto, decidido. Sam le atrapa un hombro y con cierta rudeza lo empuja contra la pared, como queriendo meterle sentido común a fuerza de golpes en la cabeza. Lo señala con un dedo y lo apuñala con él en el pecho.

 

   -No te comportes como el niño caprichoso que supones que todos creen que eres. Averigua primero qué está pasando y qué terreno estás pisando. Cálmate… -le sonríe en forma encantadora.- ¿Por qué no vamos esta tarde a dar unos cuentos batazos? El ejercicio físico tal vez te haga pensar un poco más en frío. Aunque para mí, tú como que no piensas mucho… -baja la voz.- Como no sea en güevos y tipos lavándose el culo.

 

   -Déjate de maricadas. -suena algo molesto.

 

   -¿No te sientes extraño utilizando esa palabrita para insultar a otros hombres? -ríe Sam.

 

   Eric, mortificado va a decirle algo, pero Serena Salgado, su asistente, se le acerca a paso vivo. Le anuncia que su padre, don Germán, lo citó esa noche en su casa. Que no falte, pues se trata de algo muy importante.

 

   Eric y Sam cruzan una mirada incómoda. Sam no envidia para nada esa velada. Serena mira a Eric, el mensaje no le gustó. Tal vez esa información tenga algún valor para el Capo, siempre le pedía que mantuviera muy bien vigilado al joven. No estaba de más ganarse una platica así, piensa sin demostrar nada. La mujer no siente ningún empacho en espiar a su jefe y salir luego corriendo a contar todo lo que hace; era parte de las luchas que se escenificaban dentro de La Torre.

……

 

   Una hora más tarde, Eric baja en el ascensor directo que va del piso quince a los sombríos  estacionamientos. Se siente cansado y deprimido. Sabe que la reunión con los socios no fue nada comparada con la que tendría con su padre. Germán era un luchador, entregado a la pasión de toda su vida, la ley. Era un hombre decente, pero eso no quería decir que no fuera combativo y que hiciera todo lo que estaba en sus manos para ganar como fuera. Al final, triunfar era su obsesión, casi más que el dinero, el prestigio o las influencias que tanto buscaban ahora Ricardo Gotta y Aníbal López. Su padre, junto a Manuel Caracciolo, fundó La Torre; era su vida, y le costó mucho retirarse: dos infartos y una amenaza de divorcio de Norma, su madre, entre otras cosas. Y lo quería al frente de todo, aunque el joven sabía que no estaba contento con los resultados obtenidos hasta ahora.

 

   El abogado se mira de pasada en el espejo. Sonríe con una mueca. Sam tiene razón, no está tan mal. No es un hombre que pudiera llamarse bello, pero no era tan feo, se dice divertido. A sus veintiocho años, Eric Roche estaba en la plenitud de sus facultades físicas y sexuales; con ganas, con muchas ganas. Era un hombre alto, pero no tanto como Sam. Delgado, pero musculoso, de buenas espaldas. Le gustaba el ejercicio, pero más como un pasatiempo que como una rutina obsesiva a la que se encadenaba para tener ‘un cuerpo bonito’. De piel algo paliducha y cabello muy negro; sus ojos castaños oscuros eran llamativos, le daban un aire de buena gente y de hombre sensible que destacaba; aunque también lo hacía verse algo… suave. Blando.

 

   Recuerda lo que le dijo Sam sobre el joven del taller mecánico. Sabe que tiene buena pinta, siendo sensible e inteligente (dentro de ciertos límites, claro está), culto y de buena presencia, resultaba atractivo para la gente. En especial para las mujeres. Pero hacía muchos años que el joven sabía que por ahí no iban sus intereses. Sí alguien le hubiera preguntado qué le pasó, Eric no habría podido responderle claramente. Hasta los trece años lo emocionaban las mujeres y la idea del sexo con ellas. Atesoraba como algo muy preciado una revistica porno donde una hermosa catira aparecía muy abierta de piernas, agachada, con una pantaletica roja y las grandes tetas al aire. Eso le provocó miles de fantasías y de pajas en su cama y en el baño.

 

   Pero algo cambió; a los catorce comenzó a fijarse en otras cosas. Él culpaba de todo a Ángel Lamas, un condiscípulo grande y atractivo, galanzote entre las chicas, que en los vestuarios del liceo, al cambiarse, se pavoneaba en calzoncillos tipo bikinis de un lado para otro. Una tarde, cuando sólo estaban Eric y él, Lamas comenzó a hablarle de una tipa a la que conoció, de cómo le metió mano y todo eso; y bajo el bikini azul que usaba, se dibujó una tremenda erección. Eric sintió unas ganas horribles de tocársela, de sobarla sobre la tela, de sacar esa tranca de allí y masturbarla, de oír a Lamas jadeando, mientras le ordeñaba el güevote. Y casi podría jurar, aún hoy en día, que Lamas esperaba que se la tocara. Estaba ahí, en tanga, con el güevo erecto, esperando él también. Pero nada pasó.

 

   Sin embargo fue un sentimiento tan fuerte, que entendió que había algo distinto en él. Pero era algo a lo que en veintiocho años no había cedido. Su drama era ser un joven saludable, atractivo y caliente, con un güevo, una boca… y tal vez un culo que buscaban algo más (emociones ‘fuertes y duras’), y no las había tenido. No se atrevía. Había sojuzgado su sexualidad, eso que tanto buscaba y deseaba. Durante años tuvo que resistir el encanto de jóvenes atractivos en las piscinas, en las playas, en fiestas, en el stadium. Nunca cedió a eso que tanto anhelaba y solamente en la soledad de su cama, de noche o de día, se atrevía a soñar con otra forma de sexo, de amor. Claro que ojeaba revistas y veía películas, y como le costó conseguirlas, no porque no las hubiera, sino por la horrible sensación de exponerse a un juicio extraño cada vez que las buscaba. Pero eso no era sexo real, no era piel contra piel. Carne contra carne. Contacto con otro.

 

   Sí, tenía veintiocho años, era un ganador, un triunfador como diría cualquiera de forma ligera y superficial. Pero para sus adentro, Eric se moría. Y no lo entendía. No sabía por qué. Algo le faltaba, y no era simplemente el sexo, el tocar a otro carajo y tirar un rato, porque si a ver vamos, podría haberse ido a otra parte, otra ciudad, otro país, donde nadie supiera quién era y obtenerlo. Pero de alguna manera, el joven sabía que no era eso. Era su vida la que estaba mal.

 

CONTINUARÁ…

 

Julio César.

EL CONSENTIDO

Noviembre 30, 2008

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   Era una casa de puertas abiertas…para sus amigotes.

 

   Siempre era igual, después del juego, ganaran o perdieran, Roberto esperaba en casa a sus amigos. Los chicos lo habían pillado olisqueando suspensorios sudados en los vestuarios de la universidad y desde ese momento se convirtió en la puta de todos. Al principio lo molestaban, pero sentirlo mamar con gusto, lamer y besar glandes, recorrer con su lengua rojiza y húmeda esas bolas mientras el tolete hace sombra en su bonito, joven y limpio rostro, así como la forma en que chupaba y gemía mientras se tragaba toda la leche de esos güevos ardientes y duros, que se ponían así sólo por y para él, habían terminado tomándole cariño. El joven los espera, ansioso; el culo le titila de expectación, sabiendo que dos o tres buenos toletes se le meterán hondo, calmándolo, saciando sus ardores con semen, y su boca se seca esperando también por todos esos jugos de machos. Nadie lo decía, en el grupo, porque fuera de ellos la gente se extrañaba que alguien siempre estuviera presto a copiar las tareas para Roberto, o llevarlo y traerlo de clases, o hacerle regalitos. Lo atribuían a que era un chico amable; no podían saber que era por sus dulces atenciones… Pero para eso era el colegio, para probarlo todo, ¿o no?

 

Julio César.

LA RUEDA DE LA FORTUNA: VIGILANDO LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Noviembre 30, 2008

   Paseándome por la página de Word, para saber qué vecinos tengo (vivo en la parte de atrás, tras el muro, oculto, con los otros sabiendo que estoy ahí, avergonzándolos un poco) y encontré una noticia sobre una venta de medios en México, sobre TELEVISA. De todos es sabido el poder de las grandes cadenas mexicanas, y siempre es bueno saber en qué andan. Por eso entré, revisé por encima y encontré un sitio llamado LA RUEDA DE LAFORTUNA. Pensé que me aburriría al cabo, pero no, era realmente interesante. Brindan una detallada, clara y precisa información sobre ventas, adquisiciones, crecimiento y novedades de las grandes cadenas, y como bien saben (o deben saber) siempre hay que estar pendiente de eso, de saber en qué andan, qué traman; ahí está esa gente tenebrosa de FOX New, con joyitas como John Gibson, un talibán muy enfermo al que hay que vigilar por sus tendencias de intolerancia y odio expresadas a viva voz a través de su programa (lo dejan hablar frente a un micrófono, qué peligro). Y a la cadena misma hay que mantenerla bajo observación, aunque se quiera mucho a Los Simpson y a Jack Bauer en 24.

 

   Bien, allí encontré esta información sobre una revista que yo mismo he ojeado esperando ser atendido por alguno de mis jefes ocasionales, imagino que las dejan ahí para parecer interesados o cultos. Esta revista, BUSINESS WEEK, en su formato en español, goza también aquí de gran prestigio, pero como vemos, hay detalles que largan sombras sobre ella, pero más importante, sobre lo que “informan”. Lean y alármense como me pasó a mí:

A la sombra del descrédito

Publicado por ruedadelafortuna en Octubre 29, 2008

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Por Francisco Vidal Bonifaz.

Business Week es una de las revistas más influyentes en el mundo de los negocios y las finanzas de Estados Unidos y de buena parte del planeta.

El semanario, se publicó por primera vez en 1929, un año marcado por el desastre para la economía y los negocios en el planeta.

En la actualidad es una marca que engloba varios servicios de información financiera, aunque el semanario, por sí solo, es consultado por 4.7 millones de personas cada semana, según cifras de la propia publicación.

Business Week se ha granjeado una gran fama como fuente confiable de información económica y financiera a tal grado que, además de su edición en Estados Unidos, tiene 9 tiradas locales más, entre las que se encuentran las destinadas a los mercados de China e Rusia.

La publicación forma parte del consorcio Mc Graw-Hill, una empresa fundada en 1888 y que ahora opera en tres divisiones, la de medios e información –donde se engloban todos los productos bajo la marca Business Week—, la de educación, que edita una multitud de textos y materiales educativos para escolares y, por último, la división de servicios financieros. Este grupo multimediático factura cada año 6.7 mil millones e dólares (2007).

El consorcio está viviendo una situación que raya en el “trastorno de personalidad múltiple”, pues sí de un lado se mantiene la respetabilidad de su principal publicación de negocios por otro, su más importante empresa de servicios financieros, Standard & Poor’s, forma parte de las calificadoras de valores que están siendo sujetas a una fuerte crítica después del desplome que han sufrido los mercados financieros.

Mc Graw compró a esta firma en 1966 y el desarrollo de la misma ha sido tal que por sus servicios reportó ingresos de 3 mil millones de dólares el año pasado. Standard & Poor’s (S&P) tiene tal fama que, uno de los índices diarios del desempeño del mercado de valores de Nueva York lleva su nombre: el índice Standard & Poor’s.

La firma tiene sus orígenes a principios del siglo XX y su principal misión es brindar información y análisis a los participantes de los mercados financieros. Dentro de esta labor destaca la calificación de la capacidad de pago de las empresas que emiten valores.

Ahora, la labor de S&P junto con la de Moody’s y Fitch Ratings –otras dos compañías calificadoras—, están siendo cuestionada a resultas de los graves problemas financieros que se encaran en la actualidad.

“La historia de las entidades de calificaciones crediticias es la historia de un fracaso colosal”, dijo la semana pasada el congresista demócrata Henry Waxman presidente el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

De acuerdo con un despacho de la agencia de noticias Reuters, un ex ejecutivo de S&P habría señalado que “las agencias se enfocaron en maximizar las utilidades a corto plazo y que el dinero de los valores respaldados por las calificaciones aumentó tanto que los gerentes perdieron su foco”.

Una de las funciones de estas agencias de investigación y calificación es poner un coto a la extrema voracidad que desarrollan los miembros de los mercados financieros, apetito que tiende a menospreciar los riesgos implícitos en sus operaciones.

Pero Standard & Poor’s y sus coterráneas cayeron en el mismo mal que trataban de prevenir. En los próximos días se aparecerá mucha más información de un asunto que apenas está empezando a aflorar. Mientras tanto, a contrapelo del prestigio acumulado durante décadas  por Business Week, Standard & Poor’s arrastra, y arrastrará tras de sí la sombra del desprestigio.

……

 

   El articulo es ilustrativo, ¿verdad? Una publicación seria de economía, que aconseja inversiones, que dice “todo está bien aquí y allá”, que invita a la confianza… mantiene una compañía riesgosa que termina sumándose a las que han faltado a la verdad y a la ética misma en las inversiones. Es difícil compaginar una cosa con la otra. Seguramente jamás informaron que semejante compañía estuviera en problemas. ¿La revista es correcta cuando trata sobre los demás o los ataca para favorecer ciertos intereses? ¿Qué más podría estar callando a sus lectores?

 

   Como digo, esta Rueda de la Fortuna es un espacio interesante, hay cosas de las que siempre debemos estar pendientes, sobre todo de aquello que sea capaz de influir o generar corrientes o tendencias en nuestro entorno. Lamentablemente en buena parte de Latinoamérica o se cree al dedillo lo que viene del Norte, o nos enredamos en experimentos rusos o chinos sobre cómo debemos vivir en el trópico. No somos muy duchos a la horade inventar o seguir nuestro propio camino. En fin, el espacio brinda bastante información, pueden corroborarlo pasando por:

La Rueda de la Fortuna

Bitácora de economía y medios de comunicación

http://ruedadelafortuna.wordpress.com/2008/09/08/ventas-de-los-principales-grupos-de-medios-y-entretenimiento/

 

Julio César.

AMORES ETERNOS

Noviembre 30, 2008

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   No podía recordar cuándo había sido más feliz.

 

   Cada año, por aquella época, esos dos hombres bajaban al balneario con sus familias, las cuales jamás coincidían en ninguna parte. Y allí desaparecían, más tarde cada uno inventaba algo, pero la verdad era que se reencontraban en aquella playa donde se conocieron varios años atrás. El tiempo entre cita y cita era largo, pero estaban bien, cada uno satisfecho en su espacio; pero únicamente cuando se encontraban entre las calidas aguas, bajo el sol que quemaba sus espaldas, estando piel contra piel, tocándose, besándose, llenándose uno al otro con todo aquello que les hacía falta, eran dichosos. No saben si podrán seguir así, pero de ser por ellos, será para siempre.

 

Julio César.

IRIS VALERA Y EL CANDIDATO PERDEDOR A LA GOBERNACIÓN DEL TACHIRA PROTESTAN EN LA CALLE

Noviembre 30, 2008

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   Lo quieren agarrar todo…

 

   No es juego, el chavismo se tomó muy a mal haber perdido tres gobernaciones más, y como Chávez sabe que el tiempo para reintentar lo de la reelección indefinida es corto, está furioso; en cuanto se acaben las reservas ya no podrá seguir sosteniendo un gasto vilipendiosos para mantener cariñitos dentro y fuera de Venezuela, y peor, si los gobernadores opositores lo hacen bien lo harán quedar como un imbécil, peligro que jamás existió con la recua de… revolucionarios que lo secundaban (esa gente era incapaz hasta de de tocarse el propio cu…tis sin ayuda). Por eso se lanzan a la calle a gritar para amedrentar, para parecer que cuentan con más gente de la que tienen, y para asustar a la oposición: “O te portas bien o te jodo, no te pongas en plan de lucha”. En esa onda andan Iris Valera y el candidato perdedor a la gobernación del Táchira, en verdad nadie sabe quién es, por lo que tendrá que ser Fulano de Tal. La protesta es extraña, no gritan fraude ni nada de eso, sólo se quejan, con rabia, de que ganó otro (?). Según Iris, demostrarán que el pueblo está en la calle para oponérseles, y me pregunto yo, ¿no era más fácil que ese pueblo saliera a votar por ellos y que ganaran y no hubiera necesidad de todas estas pendejadas? ¿Dónde y con quién estaba el pueblo del Táchira? Ay, Iris, lamentablemente no eres de las que aportan nada; que hallan perdido en el Táchira tiene mucho que ver contigo, recuerda que eres una de las fichas más conspicuas de la corrupción de estos cincuenta años, aunque te quedes afónica gritando que tu súbita y copiosa fortuna se la debes únicamente a las loterías. Manda a otro a ver si reúnen algo de gente de verdad.

 

Julio César.

ESE VACÍO… EN TU VIDA

Noviembre 30, 2008

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   Él no está y algo falta, algo no encaja. Llega y lo miras, te sonríe, y tú ríes, lo tocas… y sabes que todo cae en su sitio. Todo es perfecto ahora. Todo calza, y te quemas, y gritas y vives… y nada falta.

 

Julio César.

ESTE SENTIMIENTO…

Noviembre 26, 2008

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   …tiene un nombre.

 

  Sin entender cómo o por qué, sin que la razón lo pueda explicar y aunque para mí no tenga ningún sentido… sé que te amo. No sé cómo ocurrió, pero lo sé de cierto porque eres quien ocupa mis pensamientos y mi imaginación a todas horas; porque es tu rostro amado y perfecto el que veo cuando cierro mis ojos, cuando sonrío dejándome llevar por el dulce momento; porque es tu nombre el que pronuncio para alejar la soledad; porque es a ti a quien espero encontrar cada noche en mis sueños.

……

 

   Uno lee las frases y oye las palabras vehemente, pero me pregunto: ¿amará realmente la gente así? para mí continúa siendo un misterio, uno que ya temo jamás llegar a descifrar.

 

Julio César.

LILIANA HERNÁNDEZ, CORRIÓ PA’ TRAS

Noviembre 26, 2008

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   Seguro fue un bolúo…

 

   Mientras me siento a escribir, río, pero no de forma feliz, más bien amarga y desencantada como me ocurre con cierta frecuencia. Imagino la carrera por la alcaldía de Chacao terminando, con los caballos (y la yegua), soltando el bofe por el esfuerzo; y ella, Lily, llegando de ultima, ¡de ultima! No sólo detrás de la ambulancia, como dicen en el hipismo; no es que su tiempo lo hayan cronometrado con un calendario; sino que llegó ¡por detrás del candidato chavista en Chacao! ¡Detrás del chavista!, un sujeto por quien debe haber votado únicamente la mujer, la mamá y los hermanos. Y eso sí acaso. Liliana, enceguecida de soberbia, diciéndose que ella era ‘el hombre’, se embarcó en ese desastre desoyendo a los verdaderos amigos. Todo su prestigio, su aura de mujer culta, luchadora y preparada, lo dejó botado en la carrera. Debe habérsele caído en alguna calle mientras la pitaban. Sabrá Dios, quién la mal aconsejó, quién le susurró al oído, “sigue, no pactes, no importa que te odien, vas a ganar así que a ti no te van a pasar factura por fracturar la unidad, el electorado no se atreverá contigo”. Debe ser el mismo que le dijo a Hugo Chávez, “insulta y suelta vulgaridades por esa boca y vas a conquistar el Zulia y Nueva Esparta” (qué lucidez, y qué ocupado). Para mí que fue para sabotearla, a ella que uno la veía como ficha segura y de prestigio para la nueva Asamblea Nacional. Pero ahora no le queda nada, como no sea la taquicardia. Ay, Liliana, sólo podía ganar el que mostraba mayor intensión de votos, ¿no te lo dijo nadie? No importa, échate árnica, bonita.

 

Julio César.

¡ESAS PIERNOTAS!

Noviembre 26, 2008

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   -¡Chamo! Mira cómo le baila, provoca comérselo todo…

 

   -Rico se le ve el culo a ese otro. –le respondí.

……

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   -Ufff…me cansé de tanto ejercicio; panita, masajéame las piernas, ¿no?

 

   -Bueno, pero tengo que quitarte esa vainita. Sabes que comienzo en los muslos y termino bien metido en tu culo.

 

Julio César.

OTRA VEZ ELECCIONES

Noviembre 26, 2008

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   Pasando el ratón moral.

 

   La semana pasada, comentando en el trabajo que parecía mentira que ya hubiera llegado el 23 de noviembre con las elecciones, la señora Dora, una camarera, mortificada dijo: “Ay, sí, otra vez con esa pendejada, yo no sé hasta cuándo Chávez va a llamar a elecciones en lugar de ponerse a trabajar”. Y ella es chavista, pero de las que trabajan de verdad. Y es cierto, la gente ya se cansa, ya no vemos la gravedad o importancia de todo esto. Y sin embargo lo es. La idea del Presidente era no sólo arrasar con todas las gobernaciones, de allí el odio y violencia desatada, sin importarle parecer un demente, contra el Zulia y Nueva Esparta (en manos de la oposición), sino sacar la mayor cantidad posible de votos hombres. La idea era llamar luego a una reforma o enmienda constitucional que le facultara reelegirse nuevamente. Le angustia y le quita el sueño ya que no el hambre, saber que le quedan ‘sólo’ cuatro años de gobierno. Pero las cosas no le salieron bien. No sólo el Zulia y Nueva Esparta se conservaron, sino que se obtuvieron otros importantes estados.

 

   Valencia, Miranda, Táchira y el gobierno metropolitano de Caracas se suman ahora al ‘territorio opositor’, como lo ven ellos. Y es entendible su desagrado, es difícil explicar al mundo cómo un presidente tan bienamado quedó encerrado dentro de esa prisión ideológica opositora. Miraflores es ahora un fuerte apache en territorio enemigo. Pero más importante, el número de votantes en esos cinco estados y el área metropolitano, suma la mitad total de los votantes nacionales. Cinco estados contienen casi tantos votos hombres como los otros diecinueve estados juntos. Al parecer hay amplias zonas del territorio donde no vive nadie, como en Apure. Eso da cierto margen a creer que ninguna medida demencial (reelección indefinida) cuente con garantías de no ser vencida en las urnas de un referéndum. Pobrecito el Presidente, lo único que quería, lo único con lo que en verdad soñaba, alentando por tantos crápulas dentro y fuera de Venezuela, no está confirmado.

 

   Libre ahora de decir lo que pienso y creo, les cuentos que yo no veo el brillante triunfo por ninguna parte. Se ganó, sí, pero muy poco. Y eso me inquieta, no por mal perdedor o porque odie como odio a esta gente, sino porque enfoca un reflector sobre llagas que amenazan ser más profundas y peligrosas de lo que se esperaba. El chavismo ganó en el departamento Libertador, lo que es Caracas Caracas, el centro de la ciudad capital, y eso que el municipio está rodeado de sucio, huecos, malandros, miseria y problemas. Liberador, donde la gente se queja del abuso policial, del malandro que atraca en las colas, de las vías que destruyen los carros, y que lanza como un grito de reclamo: “¿por qué no es como en Chacao o en Baruta?”, prefirió continuar en semejante lodazal en lugar de intentar un cambio. Es como un auto castigo, “seguiremos sufriendo porque nos lo merecemos”. O peor, por masoquismo, “no gusta esto, queremos seguir así, como sub humanos”. Lo inquietante no es que mucha gente prefiera seguir en la basura, mirando con rabia a los que salen de ella logrando vivir más o menos bien, como debe vivir la gente (y cómo rumian, con resentimiento, contra esos “ricos”), sino que eso signifique que en verdad esa perversa forma de secuestrar y someter a la gente a un modelo de gobierno autoritario, esté dando frutos en nuestro suelo. Te maltrato, te vergajeo, te humillo pero te regalo estos pedacitos de pan, te hago algunas carantoñas, te digo que requiero y tú debes agradécemelo. En Cuba llevan más de cuarenta años haciéndolo y perfeccionándolo; convertir en rehenes y en esclavos de sus captores a la población.

 

   El caso del estado Vargas es patético, mientras más abandonado, más arruinado, más humillado, más se entrega y se somete, como la pobre mujer del ‘macho’. Suena feo decirlo o sentirlo, pero en verdad ver esas muestras de sometimiento voluntario, da algo de asco. Pero sí son felices, ¿qué se le hace? Tampoco voy a caer en lo que dijo tanta gente esa noche después de las doce, que nada merecían y que era una lástima que no hubieran terminado de hundirse en el mar en el 99. Aún a mí me pareció demasiado; pero llevamos diez años sometidos a un régimen que suelta, riega y utiliza el odio para gobernar, eso termina afectando a todo el mundo. Yo creo que la gente en Varga ya tiene su castigo, y continuarán pagándolo en sus hijos, que es lo triste.

 

   De verdad, está vez no me sentí tan dispuesto a la lucha. La abstención de la clase media en las elecciones regionales del 2005 y en el referéndum del diciembre pasado, me pegó. Gritar en medio de una calle que viene el fin del mundo, sabiéndolo (metafóricamente hablando, claro, aún no enloquezco del todo), notando que nadie le para, es desalentador. Pero no sólo eso, saber de lugares donde se debió lograr la unidad para arrebatarle el triunfo al oficialismo, pero que no se dio por las apetencias de poder de los dueños de partidos, llenaba de amargura. Ver a Julio Borges sacrificando a otros por su vanidad, fue desilusionante. Y estaban los estudiantes. ¿Saben que ocurrió hace poco en las elecciones de facultades de la UCV? Los jóvenes que representaban la tendencia oficial fueron unidos, los opositores fueron en tres toletes, y se perdió la facultad de Derecho. Nada más y nada menos que la facultad de Derecho. Mientras cada abogado de este país lleva meses alertando sobre los peligros de una dictadura disfrazada mediante decretos, cada uno con un fajo de carpetas bajo el brazo camino al Tribunal Supremo para intentar derogar esas leyes inconstitucionales, se perdía la facultad. Mientras estos daban la batalla, los estudiantes de derecho escribían mensajitos de textos e iban a morir a Choroní. No, no sentía yo ganas de participar. Pero había que hacerlo. Siempre me atormenta la idea de que por uno o dos votos (nuestro sistema permite que por la diferencia de un voto, se legalice un triunfo), se perdiera algo.

 

   Sí, hubo victorias importantes, y aunque me parecen pocas debo reconocer que si son alentadoras. Dentro de la Casa de la Unidad había quienes deliraban con conseguir la mitad del territorio; gente más seria, a quienes yo no quería oír pero les creía, alegaban que serian cinco (qué ojo). La votación de la clase media en El Hatillo, Baruta y Chacao se dejó sentir. De las elecciones a gobernadores del 2005, donde mi querido estado Miranda cayó en manos de Diosdado Cabello, hombre fuerte del régimen ya que tiene unos ojitos que le gustan a Chávez (dicho por él, no lo invento yo), yo culpaba a la gente de Primero Justicia. A todo el mundo les decía que habían traicionado a Enrique Mendoza; luego supe que la clase media de esos municipios no concurrió a votar porque no les dio la gana, porque eran muy chéveres. Por ello el estado debió sufrir estos años de abandono, retroceso y anarquía. Para esta campaña, Gerardo Blair, candidato de Baruta por la unidad, hablando con Marta Colomina, la formidable y temible periodista, dijo que allí tenían un problema porque los baruteños se definían como abstencionistas de conciencia. Fue cuando esta mujer educada, inteligente, pero dura, dejó oír: “Pero qué postura tan estúpida”. Y lo es.

 

   Afortunadamente la clase media salió a votar, en Baruta la participación llegó al ochenta por ciento, cómo debe ser. En momentos de crisis la gente debe dejar su pereza, cobardía o irresponsabilidad. Los testigos de mesa trabajaron en mejores condiciones, las auditorias a las cajas, y la entrega de las actas a los partidos políticos brindaban ciertas garantías de que no se podían inventar votantes fantasmas más allá de ciertos márgenes, o cambiar tendencias mediante oprimir un botón. La gente, nuestra gente, cumplió. Llegaron temprano, discutieron lo que se debía discutir y llamaron a todos los que debieron llamar. Había otro aire, la gente estaba cansada ya oír decir que se haría esto y aquello, sin que se materializara jamás. Creo que uno de los triunfos más resonados, y que más debió dolerle al chavismo, fue la populosa, y peligrosa Petare, el municipio Sucre. El chavismo lo creía su bastión más seguro, cerros y cerros de votantes fieles. Pero a diferencia de la gente de Vargas, o Libertador, los petareños están cansados de sufrir, de la amargura de una vida dura sin que se les brinde ningún tipo de ayuda. Es entendible, del Este al Centro, los petareños tienen que pasar por Baruta y Chacao, y entendieron que otra vida era posible, ¿por qué no para ellos? Recuerdo que hace dos semanas, un anciano de La Bombilla, una barriada casi dantesca, se definía como chavista, pero que el hampa los estaba matando, y dijo algo como: “Hace poco vino ese muchachito (Carlos Ocarís), y se le dejó caminar y hablar con todo el mundo. En otra época lo habrían sacado a pedradas e insultos, pero la gente se cansa”. Eso es confortante, pero…

 

Julio César.