Archivo de Marzo 2009

EN EL ASCENSOR

Marzo 31, 2009

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   Haré lo que diga, señor…

 

   Coño, voy llegando tarde otra vez. La recepción de la firma está vacía, todo el mundo está en su cubículo trabajando, como abeja en panal, cada quien en su mundo. Es frustrante sentirse así. Me miro de pasada al espejo de puerta entera y me agrada lo que veo, un tipo joven, fornido, no muy alto pero atlético, de rostro cuadrado, cabello negro algo alzado en cepillo y una sombra perenne de barba en mi mentón cuadrado. El traje, azul oscuro, me sienta bien. Me veo poderoso y próspero. Voy ascendiendo dentro de la firma, aunque el jefe es un coño’e madre que me la tiene dedicada. Pero guardo silencio, ese cuarentón alto, fibroso, de rostro duro y hosco, de cabello ralo y mirada penetrante y dura, con algo de canas en su mentón que aunque limpio en la mañana ya muestra cañones en la tarde, era tan peligroso como enemigo, como lo parecía.

 

   Iba retrazado, seguro me formaba un peo, pienso inquieto, pero no tanto, llegar tarde era casi una cuestión cultural en Venezuela. Oprimo el botón del último de los ascensores, ya que todos los otros andan como por el piso veinte, cuando noto la señal de dañado, maldita sea, siempre era igual. Pero, para mi sorpresa, las puertas se abren, y lo que encuentro casi me mata de la impresión. Allí estaba el señor Morean, mi jefe, con su serio traje oscuro, camisa azul y corbata vino tinto, masculino y viril, de pie, con el pantalón abierto y un increíblemente largo y grueso güevo rojizo emergiendo, poco, ya que la boca de Jonás, el chico del ascensor se lo tragaba con gemidos de hambre y gusto, como si nunca en su vida hubiera probado una vaina tan sabrosa. El güevo brillaba de saliva y mamadas cuando esos labios rojos lo tragaban y soltaban, apretándolo, logrando que Morean bufara por lo bajo, medio inclinado sobre el muchacho catirito que está de rodillas, acariciándole las nalgas metiendo su manota bajo una telita mínima, amarilla intensa, barata como sintética, y putona que usa como calzoncillo. Impresionado miré como esa mano tocaba, ávida, avarienta, y como parecía que uno de los dedos frotaba y se metía dentro del culito aun cubierto.

 

   -¡Jefe…! -grazné.- ¿Qué haces? –demandé saber lo que ya sabía, sintiendo como mi corazón latía más de prisa, ¡y como mi güevo endurecía por segundos! Vaina que jamás me esperé.

 

   -Jonás deseaba un aumento y lo estamos discutiendo, Gutiérrez, y  debo decir que sabe usar buenos argumentos. –sonrió, sin ninguna pena o incomodidad ese tipo tan… macho, mientras la boca tragaba con gemidos su güevo y su mano tocaba con más descaro esas nalgas y ese culito.- Aún estoy considerando su grado de compromiso para con la firma… debo saber qué es capaz de hacer por nosotros. Acérquese, Gutiérrez, y saque ese güevo que ya lo tiene mojándole el pantalón. –ordenó, como siempre hace, altanero.

 

   Ese maldito maricón ¡qué se creía!, pensé molesto, agitado… mientras bajaba mi cierre y abría los botones de pantalón, ¡acercándome a ellos! Al librar mi verga, dejándola bamboleándose en el aire, casi tan larga y gruesa como la del jefe, boté aire, feliz, excitado al límite.

 

   Algo vanidoso acepté la mirada de aprobación del jefe sobre mi dura barra, mientras la tomaba masajeándola duro, era extraño y rico sentirla apretada así, por la mano de otro tipo, alguien fuerte y viril. Tomándole la nuca a Jonás, el jefe libró su tranca, que parecía una lanza, babeado saliva y jugos, y lo obligó a tragarse la mía. Grité contenido cuando ese carajito bonito abrió su boca golosa y lo tragó, apretándolo, lamiendo y chupándolo con su cálida cavidad. Era una mamada increíble, y con ojos nublados miré al jefe que se abría la camisa, mostrando su tórax fornido, de grandes pectorales cubiertos de pelos ralos, muy bronceado, casi oscuro. Hice lo mismo, y cuando pellizcó mis tetillas, grité otra vez, mientras mi barra estaba en lo más hondo de la garganta del chico del ascensor, que mamando parecía bueno. Yo estaba totalmente loco, fuera de mí, sintiendo mis pezones apretados y mi güevo comido como nunca, soltando ya juguitos de macho.

 

   Obligado a salir del pantalón y la tanguita amarilla, Jonás quedó desnudo a excepción de los zapatos negros brillantes y la casaca roja, así como el tonto gorrito que lo obligaban a llevar.  Teniéndolo en cuatro patas, con nuestros trajes puestos pero las camisas abiertas, le cogí duro esa boca mientras el jefe le enterraba el cobrizo güevo, grueso, como mucho para ese botoncito redondo y liso que había resultado el culito del muchacho, macheteándolo duro. Lo enculaba fuerte, embistiéndolo con tal poder que lo estremecía, haciéndolo gemir de puro placer. Su boca resollaba sobre mi tranca, antes de apretar, mamar y tragarlo todo. Era excitante ver a ese tipote atraparle las redondas nalgas, clavando esos dedos fuertes, embistiéndole el chiquito con su porra enorme, clavándolo todo, hasta los pelos crespos de su pubis.

 

   La locura se desató dentro de ese ascensor, y a pesar del aire frío del acondicionador del clima, sudo un poco con la espalda apoyada contra las puertas cerradas del ascensor, chocando mis piernas con las del jefe, que está frente a mí, y entre los dos, gritando como una puta loca, sin reparos, apoyándose en nuestros muslos donde caía quedando sentado y por mis manos bajo sus rodillas, el catirito Jonás sube y baja sobre nuestros dos güevos tiesos, gruesos y enormes que queman como el infierno. Lo cogíamos a dúo, y el muchacho luego de adaptarse, parecía estarlo gozando increíblemente, pues gemía, sudaba y babeaba abrazado a mi cuello, pegándose de mí, aullando que se moría, que qué vaina tan rica, que no aguantaba más. Su güevo chocaba de mi panza, su tórax contra el mío era rico, y el jefe estaba allí, pegado a su espalda. Los dos de saco, con el chico desnudo a excepción de zapatos, gorra y casaca, que subía y bajaba más, totalmente fuera de sí, transportado a otro mundo de sensaciones y placer cuando su dilatado, y vicioso culito, subía y bajaba apretando nuestros güevos; mientras nosotros agitábamos como podíamos nuestros muslos, cogiéndolo también, para mí era raro y rico sentir ese culo chupando, pero también la barra tiesa del jefe contra el mío. Fue cuando el jefe me miró directo a los ojos.

 

   -Gutiérrez, ¿usted no quería un aumento? Venga esta tarde, al final del día, a mi oficina… y depíleselo antes. –ordenó.

 

   -Si, señor Morean… -gemí casi al borde del desmayo.

 

   -¿Qué haces, Germán…? -me vuelve a la realidad la voz de Sonia, mi mujer, quien me mira en la entrada del cuarto.- Tienes ese bicho como pata de perro envenenado.

 

   -Te esperaba, mi amor. –mentí, teniendo la delicadeza de enrojecer de vergüenza al verme pillado soñando despierto con las ganas que tenía de que el jefe me atendiera…

 

Julio César.

 

NOTA: Pequeña historia de mi otro blog.

AH PUES, A EVO NO LE GUSTA ALAN GORDITO; RAFAEL ISEA LE EVALUA EL PAQUETE A TEODORO PECKOFF; CILIA FLORES ANDA LIMPIA POR CULPA DE LA INFLACIÓN Y EL DESGOBIERNO…

Marzo 31, 2009

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   -Me lo quería medir a mí también…

 

   No te digo, ahora Evo Morales dice que no le gusta Alan García por gordo. Pero será porque es un gordo limpio, porque la papada y la pancita bastante que se la toca, y alaba a Hugo Chávez cuando viene por un cheque. Es que billete mata galán, se dice don Evo. Y por otra parte, ¿será que no se ha visto en un espejo? Retaco y panzón, Evo es candidato a un infarto. Miren al barrigón, llamando gordo al otro.

……

 

   Rafael Isea, ex ministro de finanzas que hizo el negocio de las notas estructuradas argentinas (el país sí perdió reales, por suerte él no) ataca a Teodoro Petkoff acusándolo de implementar un paquete más grande y neoliberal que el de Chávez, cuando era ministro de CORDIPLAN. ¡Qué su paquete era más grande, Rafael!, ¿más grande que el de quién?, ¿qué cosas son esas? Deja de andar buscándole paquetes a los otros, y recuerda que Petkoff mandó cuando el barril de petróleo costaba nueve dólares; le pagaban a todos los empleados públicos y se enviaba el situado de las gobernaciones; y que  por mucho tiempo, el bono lácteo los sábados, llegó a todos, lo apoyaran a él o no; y se hicieron cosas, incluyendo pagar deudas a los trabajadores. Ustedes lo tuvieron por encima de cien (CIEN) dólares, se robaron más de ochocientos mil millones de dólares y no hicieron nada por este país. Un poco de decencia,  señor Isea, intente pasar agachado… así evaluará mejor los paquetes.

……

 

   ¡Pobre Cilia Flores! ¡No le alcanza el sueldo! La pobre tiene que hacer maromas con sus veinte millones de bolívares mensuales. La cosa esta dura, asegura ella; “la inflación me come, yo no sé cuándo coño el Gobierno va a hacer algo para corregir esto que ya no lo aguanta naiden”, dicen que grita la funcionario público que diseña las políticas económicas. El país tiene que hacer recortes, sacrificios, asegura ella, y comenzarán por los avarientos de Sidor, los de las empresas petrolera y los del Metro, que quieren ganar por encima del sueldo mínimo (¡tan descarados!). Cilia, definitivamente la tienen agarrada contigo.

 

Julio César.

TOM WELLING, LO TIENE DE ACERO…

Marzo 27, 2009

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   Puede con lo que sea…vaina, es de acero…

 

   -¡Clark, ¿qué haces…?! -se alarma, pero su mirada se clava, codiciosa.

 

   -Los esperaba, súper amigos; sé que a ti te gusta lanzar flechas, pero esta te la clavo yo… Y a ti, Aquamán, como aguantas bien bajo el agua, ven por lo tuyo. –respondió y sonrió, y claro que los otros dos le fueron encima.

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……

 

   Imagino que saben que esta fotografía es un truco. Bueno, lo supongo, quedó muy buena… y si fuera yo, no me avergonzaría, ¿no lo creen?

 

Julio César.

DUDAS EXISTENCIALES

Marzo 27, 2009

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   Era una boquita buscando su dueño…

 

   -Renato, ¿qué haces? –me sorprendí al entrar y encontrar al otro así. Sabía que andaba nervioso porque iba a casarse mañana con mi mejor amiga, pero esto…

 

   -No sé qué me pasa, pana. Quiero algo, necesito algo y no se que será. –jadea, todo enrojecido.

 

   -Bueno, en mí tienes a un amigo, por si necesitas un oído atento. O una boca de lengua juguetona, o unos dedos largos… o un güevo más largo todavía. –me ofrecí.

 

Julio César.

RODRIGUEZ CHACÍN, ¿DÓNDE ESTARA? ¡TRAMANDO UNA GENIALIDAD, SEGURO!

Marzo 27, 2009

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   Lo dejaba agotado con sus vainas.

 

   Este hombre, dilecto del Presidente, a quien dice, “déjame que yo te resuelvo eso”, con airecito de eficiencia (ja, ja, ja… y Chávez se lo cree) es el arquetipo de los revolucionarios de este gobierno de izquierda. Ha sido ministro del Interior y Justicia dos veces (y las que seguramente faltan), en momentos cuando el hampa mata gente a diestra y siniestra en cantidades industriales, aunque el único que no repara en eso, es este ministro. Actualmente ya no lo es, debido a un doble escándalo, luego del fracaso como propulsor de la ley sapo el año pasado; con ese airecito de maquiavélico que se gastaba cuando aseguraba, con voz de hierro que esa ley iría contra viento y marea… hasta ser frenada por Chávez quien dijo que era una locura eso de detener gente sin garantías constitucionales, se le vio bajar las orejas como perro apaleado. Se sabía que no duraría mucho en el cargo, aunque Chávez, que se molesta cuando los diarios dicen hará esto y o aquello, quiso mantenerlo a su lado a pesar del fracaso. Su fin llegó cuando la odiosa DEA publicó datos que demostraban cuentas y propiedades en el exterior que no podían justificar ni él ni el general que dirigía la policía científica en Venezuela para el momento. El Gobierno, la Fiscalía y la Asamblea Nacional lanzaron un manto de encubrimiento, nada se investigo de esas cuentas que, malvados americanos, fueron confiscadas. Mucho menos se investigó de dónde salía la plata bruta, ¿y si terminaban pisándose la manguera unos a otros? Aunque ahora Chávez manda a intervenir puertos y aeropuertos, es que se les pasó la mano con eso de las drogas al Cartel del Sol.

 

   Durante una de las frecuentes crisis carcelarias durante su gestión, cuando en cada cárcel los presos y sus familiares comenzaban motines y auto secuestros para llamar la atención entre gritos y sangre sobre la violencia tras las rejas y las fallas procesales (recuerden que en un cárcel venezolana mueren diez veces más personas que en cárceles mexicanas o brasileras, aunque la población total de esos países nos sobrepasa con largueza), al Ministro, fuera de otra respuesta que dar, dijo que tras todos esos motines estaba la mano de la CIA que deseaba desestabilizar para perjudicar la imagen del Gobierno. Así, tan sencillo. Ya antes había demostrado una sangres espesa que asombraba, cuando durante unas manifestaciones estudiantiles en Mérida, y aunque las cámaras de televisión mostraban que la policía y grupos paramilitares en motos, al lado de las autoridades, lanzaban perdigones y bombas contra los estudiantes, a él no se le ocurrió nada mejor que decir que eran los mismo estudiantes infiltrados que atacaban a las autoridades. Jamás explicó por qué los policías o guardias nacionales, al lado de los irregulares, no los detuvieron jamás. A tal grado de degradación, y de sometimiento de la población se ha llegado, que exhiben, con descaro, la tesis de los venados corriendo tras los perros, y con los venados escopeta en mano disparando. Es esa vieja política de los gobiernos autoritarios y abusadores, que le gritan a la gente, en sus caras “no, no estamos abusando”, aunque todo el mundo los esté viendo.

 

   Pero no todo el mundo le odia. Lo que es bueno, toda persona merece que alguien sufra y llore por él si le pasa algo. Bajo su dirección se crearon varios grupos armados urbanos, le aseguró al chavismo que era necesario para enfrentar a la gente cuando se cansara del Gobierno. Tan hábil fue que dichos grupos, estilo La Piedrita o la Esquina Caliente, existen con sus bandas que gritan en defensa de la revolución… por su cheque quince y último. Esa gente nada hace, como no sea salir a apalear a quien se oponga al régimen, y por eso reciben su paga (ni siquiera encuentran a revolucionarios que salgan por amor al arte); pero llegado a su segunda vez como ministro del Interior, por unas escaramuzas de La Piedrita contra la policía metropolitana, quiso desarmarlos, y estos los mandaron a él y al Gobierno que no reconocen, a lavarse ese… paltó. Estos grupos ya no reconocen jefes ni ley, ellos son sus propios amos, y las policías, fiscalías o leyes no funcionan para ellos. Su única ley es ejercer su voluntad e imponerla a otros mediante el acoso, la violencia, la intimidación y las agresiones. Terrorismo, pues; y Rodríguez Chacín, el mismo mes que perdía sus realitos afuera, que le echaban para atrás su ley sapo, descubrió que ya no controlaba a esa gente y que su promesa a Chávez de colocarlos todos bajo una sola dirección, fracasó. A pesar de todo Chávez lo amaba, porque Rodríguez Chacín le decía que se entendía y se hacía respetar por las FARC y otros grupos terroristas. Qué él era quien podía manejarle las negociaciones con Tirofijo.

 

   Y eso nos lleva a la otra persona que también lo quiere, también Álvaro Uribe Vélez le tiene simpatías. Por declaraciones públicas en radios y televisoras de Hugo Chávez, diciendo que se mantenía en contacto con Raúl Reyes, con Rodríguez Chacín de pie tras él, con cara avinagrada deseando aparentar peligro, con un teléfono satelital en sus manos, el DAS colombiano le echó la vaina al guerrillero. Una vez liquidado Raúl Reyes en el territorio de la guerrilla que el irresponsable de Rafael Correa les dio en el Ecuador, los colombianos, socarrones, confesaron que pudieron localizarlo triangulando llamadas satelitales que partían de Venezuela. Dios, ¡son tan brutos! Es por ello, por los Rodríguez Chacín, el triple cedulado (olvidé cuales eran sus otros dos nombres legales), que la Revolución, después de diez años sin controles, contrapesos o fiscalización, y gastados casi novecientos mil millones de dólares, sólo puede mostrar atraso, conucos, trueque y médicos yerbateros. ¡No mejora nada el enfermo!

 

Julio César.

CLASES PARA PERRAS CALIENTES

Marzo 27, 2009

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   Su maestro le llenaba… la vida.

 

   Obsesionado por mejorar físicamente, y ser más ‘mortal’, Esteban tomó unas clases de artes marciales con un pelón feo, mala gente, desagradable y prepotente, alguien que le gritaba “así, no, maricón, no estás dándole el culo a tu marido”, en plenas clases. Más de una vez Esteban quiso gritar y reclamar, y el entrenador lo notaba, sonriendo con burla ante sus reculadas. Ya el hombre le daba bofetones frente a los otros estudiantes, humillándolo feo. Le daba nalgadas y todo. Esa mañana, tan sólo por no ‘saber’ lanzar un alarido de guerra masculino, el profesor se le fue encima, sorprendiendo a todos, y excitándolos. Esteban gritó, asustado cuando voló por los aires con una llave, cayó en cuatro patas y ese carajo se sacó su güevote.

 

   -Nunca serás un buen guerrero… pero tal vez seas una buena perra para la clase. –le gritó frotándole el rostro con esa tranca caliente y babeante.

 

   Y que Esteban nada hiciera fue permiso suficiente para que terminara mamando güevo del bueno, tragándolo hasta los pelos cuando el otro la empujaba. Quería huir, defenderse ¡pero ese güevo sabía tan rico!; sentir esa mano que lo aferra duro, oírlo llamarlo mariquito mamagüevos, no lo dejaban pensar. Supo que se había metido en un buen peo cuando notó sobre sus hombros el calor de otros toletes erectos, y unas manos que le quitaban el uniforme. Sí, de hombre cabal había pasado a ser la perra caliente de la clase…

 

Julio César.

MUERTOS REVIVIDOS… TAN SÓLO PARA MOLESTAR

Marzo 27, 2009

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   Grita porque la vio hasta el final…

 

   Hace unos días, llegado del trabajo acalorado y molesto, cargado de tensiones y rabias, encendí mi aire acondicionado (no me gusta dejarlo fijo), la televisión y me serví una taza enorme de café. Me dispuse a presenciar una cinta (o disco, es raro decirlo así) de muertos vivientes. Me encanta ese tipo de películas. Me agradan esos seres torpes, brutales, que se multiplican como un chisme maloso, acorralando a los pobres vivos. Sí, me gustan, algunas pueden ser argumentalmente muy malas, como lo son generalmente las VIERNES 13, pero siempre es emocionante, grato y… (no sé cómo decirlo sin parecer un psicópata) ameno ver los asesinatos. ¿Qué quieren que les diga? Eso me distrae. Sólo en filmes, únicamente en la ficción. Esta, MUERTOS REVIVIDOS, me la vendieron como “Uno de los mejores filmes de zombis en años”. Y en verdad era sustentable. Nada del otro mundo, los lugares comunes y todo eso, pero las escenas de brutalidad caníbal eran como más feas, las víctima como que tardaban más en morir. Hubo dos grandes aciertos dramáticos para decirlo así, el primero en caer devorado, el chico del aseo, se veía bien, buena gente, amable y galancito (creí que era el héroe); cuando todo comenzó me decía: corre, no, aléjate, aléjate;  pero luego va y muere de una forma atroz, a mí me dio escalofrío. Pero también ese muchacho, ¿cómo se lo ocurrió abrir esa vaina? Es como el viejo chiste de parodias: “Dios, todos están muerto, parece la obra de un loco homicida, ¿qué es eso?, bajaré al sótano para ver qué es ese ruido”.

 

   El otro momento impactante fue la hermosa joven asesinada saliendo de su carro cuando iba rumbo a la fiesta de los chicos bonitos, idiotas y necios (ya es un estereotipo, aún en ALIÉN CONTRA DEPREDADOR, la dos, se vio esto). Fue salvaje todo lo que le hicieron esos bichos; porque estos, para aumentar el horror, no eran los típicos muertos vivientes que caminan arrastrando una pata, lentos como tortugas en subida. No, estos corrían, y duro, como el policía malo en TERMINATOR dos. Difícilmente alguien podría ganarles en los cien metros planos. Pero hubo desaciertos que molestaron, dañando algo que pudo ser regular tirando a bueno; fueron tres detallitos en específico. Uno era el grupo de los chicos ‘buenos’ encerrados en un carro rumbo a una verbena, fumando marihuana como si de algo inocente, una tremendura, se tratara. Es la contribución y continuación del falso paradigma que sostiene que eso no es malo, sino que da caché. Esta excusa de enfermos que intentan justificar su debilidad, siempre me ha molestado. No, las drogas no hacen daño, eso es mentira. Pregúntenle a Britney. Lo otro fue cuando estos seres comenzaron a atacar (y fue casi absurdo), cuando los jóvenes se encierran bajo techo, cercados, y uno le dice al otro “parece un ejercito de zombis”. Y lo decía como quien dice, “coño, llegaron los portugueses, o los italianos, o los gorditos, o los inmigrantes”. Se supone que si uno no los ha visto antes, que si el mundo no se ha enfrentado ante a los zombis, no se les conoce. A menos que eso pase a cada rato en ese pueblo. Pero como digo, fue este un detalle tonto.

 

   Pero lo grave fue el final. El chico y la chica, los últimos, están frente a una morgue, no pueden abrir la puerta, los muertos vivientes los rodean, los miran y echan a correr hacia ellos, saboreándolos ya. ¿Saben lo qué pasó? Ah, no, mírenla y arréchense ustedes también. Pero en verdad no fue tan mala. Yo, excepto por ese detallito final, la pasé más  menos bien mirándola. Como dije, me agradan los zombis… no como vecinos, claro. Recuerdo que cuando vi por primera vez EL RESIDENTE MALIGNO, con Milla Jovovich, la disfruté bastante, y comentándola con un hermano le dije: hubo un accidente y la computadora mató a todo el mundo, ¿y sabes qué pasó? No sé cómo lo hizo, pero me dijo: no, no me digas, revivieron como zombis y comenzaron a matar gente. Creo que me vuelvo predecible.

 

Julio César.

¿SABES TÚ QUE HACE EN ESTE MOMENTO?

Marzo 27, 2009

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   No lo sabía, pero lo sospechaba.

 

  El problema de este orden social radica es que los padres se han desentendido de sus hijos. Cuando al papá de Gregorio le preguntan sobre él, parece ignorarlo todo. ¿Acaso sabía en dónde estaba en ese momento? ¿Y haciendo qué? ¿Sabía quién le mordía la oreja mientras le clavaba un güevote joven y duro, lleno de sangre caliente, hasta los pelos? ¿Sabía acaso que gemía el muchacho retorciéndose, chillando quedo por más, cuando ese güevote se le metía, llenándolo de calor y temblores que lo enloquecían? ¿Sabía por casualidad que el chico, totalmente enculado, todavía se agitaba un poquito más para que le entrara mejor, haciendo que a sus amiguitos de la escuela, les encantara cogérselo cada día? No, el papá de Gregorio ignoraba totalmente cuánto le gustaba al chico ser enculado y sometido mientra le gritaban “tómalo todo, putica”. Pero el hombre no era tan mal padre… siempre le daba para condones.

 

Julio César.

HUGO CHÁVEZ Y EL SUPRA GOBERNADOR CAPITAL

Marzo 27, 2009

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   Lo tenían todo listo para soltar la carga…

 

   Seguro que Chávez, de muchacho, se la pasaba mirando películas mexicanas, que son buenísimas (las viejas), gustándole especialmente aquello de: cuando no gana, arrebata. El haber perdido la Zona Capital, tener Miraflores, sede de su revolución maravillosa rodeada de gente ‘que lo odia y a su revolución’ es algo que le hizo saltar los tapones. Cómo gritó ese día… ¡la gente cercana, sus vecinos, no lo querían! Para colmo, gente como Antonio Ledezma, Carlos Ocariz y Capriles Radonsky, gobernador de Miranda, han resultado eficiente. Cosa que lo sorprendió, él imaginaba que todos eran ladrones incompetentes y aduladores como los que lo rodean, y cuando la gente comienza a ver que sí se puede hacer algo para resolver problemas, teme, porque ¡quién más incompetente! Ahora quieren montar una figura ‘legal’ por encima del Alcalde Metropolitano, el Coordinador de la Zona Capital… nombrado por él, ¡qué tal! Trina de rabia imaginando a Ledezma gobernando, y eso a pesar de las hordas lanzadas para entorpecer y saborear (ni por un segundo le pasa por la cabeza que sabotea a la gente común en sus problemas; o no le importa). Esa amenaza está allí, y del otro lado se patalea, pero faltan las bolas para llevar todo al plano que hace falta: Sí desconocen al Alcalde Metropolitano nombrando a otro por encima de él… no lo reconoceremos a él como Presidente de la República; sacaremos a Súmate a las calles y elegiremos a otro Presidente. Así de simple. Si lo que el pueblo elige no sirve porque el Presidente puede confiscar el deseo y voluntad electoral, también nosotros le retiraremos legitimidad. Se votará y se elegirá otro Presidente, uno que sí nos guste. O la ley es para todos, o no lo será para nadie. Así de sencillo tiene que plantearse la lucha. Pero es difícil que se plantee en esos términos. Cobardía y complicidad tácita siempre han minado a la oposición, de ahí que la única figura real de político continúa siendo Chávez. Nadie quiere, o se atreve, a enfrentarlo, ¿y quién va a elegir para nada a un cobarde?

 

Julio César.

CONFESIONES

Marzo 27, 2009

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   Ese carajote llenaba su vida de amor.

 

   Cuando Rogelio le confesó, con temor, a ese tipo enorme, el tosco carpintero, que sospechaba ser gay, el carajo lo miró impresionado. La dulce y joven carita lo hizo estremecerse, pobre, ¡tan joven y con esas dudas! Así que rodeándole la cintura lo atrapó en sus brazos de oso, haciéndolo gemir de sorpresa. El tipo se puso duro, su tranca casi rasga el jeans, caliente, palpitando contra el muchacho que gemía y se frotaba. Los besos que el carajo le daba metiéndole hondo la lengua, los pellizcas a sus rosadas tetillas, y sus dedos hurgando en el lampiño y cerrado culito, fueron increíble. Rogelio se estremecía y chillaba… y eso que faltaba todavía un pedazo. Un pedazo enorme, grueso, nervudo, surcado de venas ardientes, que se frotó contra su rojo capullo, abriéndolo, enterrándoselo haciendo gemir. El tolete vino y fue, desflorándolo, haciéndolo jadear por más, que más hondo, que se lo metiera todo; y el hombre lo hizo, lo aferraba con sus manotas, le pellizcaba una mejilla, le rodeaba el cuello con su brazo mientras le mordía una orejita, sin dejar de cogerlo ni un segundo.

 

   -¿Te gusta así, bebé? ¿Te gusta, pequeño? –le susurraba ronco, totalmente caliente, amando como ese culito virgen le apretaba la verga.

 

   -Si, papá. –le gimió el muchacho a su progenitor.- Dame más, clávamelo duro. Lléname el culo con tu leche…

 

   -Está bien, mijo… -concedió, aumentando el ritmo, dispuesto a llenarlo del esperma de donde un día salió.

 

Julio César.