Archivos de la categoría ‘¡¡¡CHICOS!!!’

DEPORTES ESCOLARES

Junio 30, 2009

BOYS GAY

   Lo mejor de todo eran… las duchas y la camarería.

   Aunque no tenía muchas habilidades para el tenis, Fabián se inscribió en el equipo del colegio. Era un desastre, pero no había tarde que no practicara ni torneo al que no fuera. La respuesta era sencilla: era muy agradable… tenerlo saltando todo joven, caliente y vigorosamente entusiasta sobre los güevos del resto de los chicos, mientras mamaba que daba gusto a otro. Nunca lo cogía uno sólo, siempre eran dos o tres que se turnaban para gozar de las atenciones del coleguita. Y Fabián era tan ratica, decidido a sacarle todo el jugo (o la leche caliente) al colegio, que en las competencias también probaba las raquetas rivales. Y a estos, como a sus otros amigos, les encantaba. Muchas veces ni se concentraban en el juego, calientes en la cancha, preguntándose qué tanga estaría usando el muchacho y cuánta leche podría tragar esa tarde por su boquita roja y su culito rico. Bien, ya saben, cosas de la alegre vida escolar y de muchachos.

Julio César.

ACCIDENTES DE LA LUCHA ESCOLAR

Junio 30, 2009

LUCHA OLIMPICA GAY

   Era una llave rompe culo.

   A Néstor y Víctor, rivales en el equipo de lucha olímpica, les tocó una práctica por un puesto para las semi finales. Cada uno quería ganar dos caídas de tres, y comenzaron dándose con todo. Hubo bufidos, golpes bajo, jalones que rasgaron ropas, y cuando quedaron chinitos en pelotas, en entrenador quiso detenerlos pero no lo oyeron. Él sabía que si no tenían cuidado podían terminar en…

   -¡Ahhh! –gritó de sorpresa Néstor, cuando en una voltereta, quedó clavado.

   El entrenador con la boca abierta iba a intervenir, cuando Néstor comenzó a subir y bajar, gimiendo como poseso, continuando… la lucha, mientras Víctor monta las manos en sus caderas (para bajarlo, supone) y comienza a subir y bajar también sus caderas. El hombre bota aire, y con el güevo tieso se deja caer en la banca, masturbándose, mientras los chicos siguen vigorosamente con sus nuevas técnicas, aunque supone que también usaran una que otra vieja, como la del perrito.

Julio César.

PADRES E HIJOS XXX

Mayo 20, 2009

GUEVOS AL POR MAYOR

   Como a todos nos gusta…

   Roberto, realengo y revoltoso, queriendo vivir sabroso sin trabajar ni estudiar, había sido casi obligado por sus padres a entrar a la universidad… Gracias a Dios, se dice el joven ahora, ahíto, jadeando, sintiendo correr sobre su rostro, deslizándose todavía por su lengua y garganta, así como por su culo bien atendido, los restos del semen caliente. Ahora se alegra de haberlos escuchado y entrar a estudiar… tenía todo lo que quería y en demasía más bien. Y a cada hora.

Julio César.

ASÍ DE SIMPLE

Abril 18, 2009

hombre-sexy

   Chicos y ocasión… no se podía dejar pasar sin probar.

 

   -Chamo, qué aburrido estoy, hasta de hacerme la paja. –suspiré.

 

   -Mámamelo. –respondió, como con desgana. Me sorprendió, era mi panita del alma y no éramos gay.

 

   -Bueno.

 

Julio César.

OCUPASIÓN

Abril 5, 2009

cogida-gay

   -Hummm… ¡Sí! Sí se podía… -jadea Manuel.

 

   -Te lo dije. –sonríe el otro, pomposo y satisfecho. Era lo bueno de ser gimnastas.

 

Julio César.

¿SABES TÚ QUE HACE EN ESTE MOMENTO?

Marzo 27, 2009

chico-dando-culo

   No lo sabía, pero lo sospechaba.

 

  El problema de este orden social radica es que los padres se han desentendido de sus hijos. Cuando al papá de Gregorio le preguntan sobre él, parece ignorarlo todo. ¿Acaso sabía en dónde estaba en ese momento? ¿Y haciendo qué? ¿Sabía quién le mordía la oreja mientras le clavaba un güevote joven y duro, lleno de sangre caliente, hasta los pelos? ¿Sabía acaso que gemía el muchacho retorciéndose, chillando quedo por más, cuando ese güevote se le metía, llenándolo de calor y temblores que lo enloquecían? ¿Sabía por casualidad que el chico, totalmente enculado, todavía se agitaba un poquito más para que le entrara mejor, haciendo que a sus amiguitos de la escuela, les encantara cogérselo cada día? No, el papá de Gregorio ignoraba totalmente cuánto le gustaba al chico ser enculado y sometido mientra le gritaban “tómalo todo, putica”. Pero el hombre no era tan mal padre… siempre le daba para condones.

 

Julio César.

CUIDADO CON EL REGAÑO

Febrero 19, 2009

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   Lo peor era que no quería detenerlo…

 

   ¡Era insólito! Ese muchacho rebelde le estaba dando duro, ¡a él que era el adulto!, con su porra caliente y tiesa, desconcertantemente grande, que entraba toda, con fuerza, estremeciéndolo todo. Por sus malas notas y por llegar con aliento alcohólico intentó regañarlo, imponiéndose, pero el muchacho, insolente, le gritó que era una vieja histérica que necesitaba macho. Y prácticamente lo tumbó y lo montó, cabalgándolo a conciencia. Y la peor parte era que no podía dejar de gemir, de agitarse, de lanzar roncos gruñidos cuando el güevote le entraba hondo; y tenía ese culo bien mojado y caliente.

 

   -¡Ahhh! Apriétalo, perra. Te dije que te gustaría, putica… -sonrió el medio ebrio muchacho, dándole duro.

 

   Y el hombre entendió por qué su hijo era tan popular entre chicos y chicas… tenía un güevo de lujo y sabía como usarlo. Pero sentía que debía decirle algo… ¡Un padre debía tener siempre la última palabra!

 

   -¡Ohhh… sí…!

 

Julio César.

EL CONSENTIDO

Noviembre 30, 2008

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   Era una casa de puertas abiertas…para sus amigotes.

 

   Siempre era igual, después del juego, ganaran o perdieran, Roberto esperaba en casa a sus amigos. Los chicos lo habían pillado olisqueando suspensorios sudados en los vestuarios de la universidad y desde ese momento se convirtió en la puta de todos. Al principio lo molestaban, pero sentirlo mamar con gusto, lamer y besar glandes, recorrer con su lengua rojiza y húmeda esas bolas mientras el tolete hace sombra en su bonito, joven y limpio rostro, así como la forma en que chupaba y gemía mientras se tragaba toda la leche de esos güevos ardientes y duros, que se ponían así sólo por y para él, habían terminado tomándole cariño. El joven los espera, ansioso; el culo le titila de expectación, sabiendo que dos o tres buenos toletes se le meterán hondo, calmándolo, saciando sus ardores con semen, y su boca se seca esperando también por todos esos jugos de machos. Nadie lo decía, en el grupo, porque fuera de ellos la gente se extrañaba que alguien siempre estuviera presto a copiar las tareas para Roberto, o llevarlo y traerlo de clases, o hacerle regalitos. Lo atribuían a que era un chico amable; no podían saber que era por sus dulces atenciones… Pero para eso era el colegio, para probarlo todo, ¿o no?

 

Julio César.

EL TRES!

Noviembre 2, 2008

   Le encanta de a tres…

 

   -Sí, en el colegio me llaman el tres porque soy bien vicioso. Cuando no tengo dos güevotes babeantes en mi boca, tragándolos, con otro bien metido en mi culo, dándome y dándome duro, tengo una verga gordota y sabrosa en la boca y dos bien clavadas en mi culito. A mis panitas les encanta… Y tengo muchos amigos, ni se imaginan, tantos que estoy pensando en pasar a ser el cuatro, para atenderlos a todos.

 

Julio César.

ATENDIENDO A LOS JÓVENES

Octubre 12, 2008

   A esa edad siempre están duras como barras de acero.

 

   -Doctor, soy su entrenador, déjeme ayudar también al muchacho. –gruñó Bruno, sobando el muslo de su mejor jugador de futbolito, con la boca echa agua ante el jugoso jueguetote que caía totalmente erecto rumbo al ombliguito.

 

   -¡Hummm…! Ya va, entrenador, déjeme hacer mi trabajo, por favor. –se queja el vicioso galeno, con sus labios muy rojos y las mejillas ensalivadas.- Este muchacho necesita toda mi atención, su güevito está como muy salado y debo saber por qué. –y abriendo nuevamente la boca cubre el rojizo y erecto tolete que va tragando otra vez, lento, sobando cada palmo, haciendo gemir al asustado muchacho (esos dos estaban algo raros, pensaba ingenuo).

 

   -¡No diga tonterías, doctor Jiménez! ¡Ese no es ningún güevito! Lo tiene del tamaño y del grosor que me gusta. Déjeme probar un poco, no sea goloso. Déjeme al menos pasarle la lengua por el culito. -casi le lloriquea, molesto y frustrado. ¿Y quién no lo estaría?

 

Julio César.