Archivos de la categoría ‘EL JEFE MANDA’

DEUDAS DE HONOR

Agosto 13, 2009

NEGOCIANDO DEUDAS

   La expresión “mámate un güevo”, se cumplía…

   …En aquellos que perdían. Dos hombres luchaban como gladiadores en el mundo empresarial, desando triunfar, pero también venciendo a su oponente. En este caso en particular, Jacinto siempre perdía frente a Tomás, quien riendo le gritaba: “en tu cara, mamagüevo, en tu cara ten vencí. Abre es boca y paga”. Y Jacinto pagaba, de rodillas en la oficina de Tomás, o en la suya, o en los sanitarios o en el cuarto del café, el cual endulzaba con leche. Y Tomás, sonriendo meneaba sus caderas, cogiéndole la boca, llamándolo perdedor. Parecía no notar que con él, Jacinto perdía siempre, ¿por qué? Tan sólo Jacinto sabía:

  “Hummm… pero que güevo más sabroso”.

Julio César.

QUERÍA VERLO SIN ESAS ROPAS

Febrero 20, 2009

hombre-tocando-bulto

   Ahora que lo tenía bien agarrado no iba a soltarlo…

 

   Vicente había regañado a su asistente, Daniel, varias veces por llevar ropas de colores sicodélicos. Esa mañana, molesto por una discusión con su mujer, le gritó al verlo llegar con un saco verde lima y una camisa rosa. Le gritó y manoteó. Daniel, generalmente le replica, pero ese día tuvo miedo de perder su trabajo y sólo podía gemir, pero doctor, cuando el otro comenzó a quitarle el saco a halones. Algo se apoderó de Vicente, y teniendo a muchachote, desconcertado y sin saber qué hacer, de pie frente a él. La camisa siguió el mismo camino y ese cuerpo joven, delgado pero musculoso quedó a la vista. Pero a Vicente todo le molestaba, se dijo cuando lo empujó a la silla  comenzó a bajarle los pantalones. Lo mira sonriendo duro, con algo oscuro en sus ojos ahora, y Daniel, tembloroso con ese calorcito extraño adentro, abre sus piernas cuando el cierre baja. No sabe hasta donde llegará el jefe pero.

 

   -hummm… -se le escapa cuando con un puño, el jefe aprieta sobre su calzoncillo, calzoncillo abultando ya, en su mano.- jefe… pero, qué quiere…?

 

   Vicente lo mira, podría hacer muchas cosas, como ponerse de pie e irse, o decirle algo, para que entendiera, pero está agotado, así que baja el rostro y el primer calido y suave beso cae bajo el ombligo del otro, un segundo antes de lengüetear saboreándolo… y a esas alturas… ya no habían dudas.

 

Julio César.

 

NOTA: Cuando era muchacho y estudiaba, me regañaron poder decir jalones, me tocó hacer planas con ‘halones’, parece que ahora la cosa ha cambiad

POR FLOJO

Octubre 3, 2008

   Joven, calentito, jugoso y duro… ¿quién no se lo comería?

 

   Gabriel había llegado a la casa de Gutiérrez, su asistente, para botarlo, ¡siempre llegaba tarde! Molesto discutió con la esposa, quien gimiente le decía que al chico le costaba salir de la cama, y subió a formarle un peo. Pero al verlo dormidito, desnudo, con una erección, se enterneció. Sentarse en la cama, recorrer ese cuerpo joven y bello, lamerle las tetillas sin que el flojo despertara, le gustó… pero no tanto como atrapar ese tolete duro, masturbándolo, soplándole, percibiendo su calor cerca de la boca, que finalmente lo traga. El chico gemía, se retorcía y sonreía, tal vez pensando que era su mujer quien lo trabajaba, y mientras su golosa y severa boca subía y bajaba comiéndoselo, Gabriel se las ingenia para abrirle las piernas, exponerle el culito y pasarle la lengua. El chico gime más, sin abrir los ojos, gozando. No lo hace ni cuando ese dedote entra, lento, en su culito virgen. Y Gabriel toma con su teléfono móvil una, dos y tres foto del chico, asegurándose de que se vea su cara y su culito penetrado. Ahora lo tenía en sus manos, se dice emocionado y perverso, guardando el celular, tragándose ávido el joven güevo, cogiéndolo con un dedo. Ya no le preocupa la flojera del muchacho, si era necesario irá todos los días a ‘despertarlo’, y cuando su mujer no estuviera, no sería su dedo lo que entrara hondo, explorándolo, recorriéndole las entrañas. Gutiérrez se mordió los labios y gimió en sueños, corriéndose, y esa leche al otro le supo a gloria.

 

Julio César.