Archivos de la categoría ‘METIENDO ALGO QUE...’

EL COBRADOR COBRA EN VERDAD

Julio 10, 2009

NIÑO GOLOSO

   Cobraba con cambures… y de los gruesos.

   A Vitico no le iba bien cobrando las cuentas morosas del condominio en ese edificio. Quien no le gritaba, con malas caras, lo ignoraba feo. Aunque de tarde en tarde, uno de los inquilinos lo recorría con la vista de arriba abajo, miraba al pasillo, y si la familia había salido lo invitaba a entrar a hablarlo. Sentadito aceptaba un café o un vinito mientras revisaban las cuentas, tan sólo para descubrir que al carajo no le interesaba nada de eso, estaba solo, aburrido, y quería algo de acción para pasar el rato. Y Vitico, gritando de sorpresa, mientras sube y baja, se dice que en esos casos, al menos no se va con las manos vacías. O el culo. Y malo no era. Ya tenía “clientes” que parecían esperarlo con ansiedad cada martes.

Julio César.

PILLADO Y SACIADO…

Febrero 18, 2009

very-gay

   Bien valía la pena darle una mano en sus juegos, o un güevo…

 

   -Ahhh… ahhh… hummm… hummm… oh, Dios, sí…

 

   -Escúchalo. -susurró uno. En seguida lo sisearon.

 

   -Cállate, idiota. Miren… -bramó emocionado el rudo sujeto, entrando; y los cuatro carajos encontraron al joven ingeniero en el suelo de las duchas, desnudo, casi en cuatro patas, mientras sus redondas y hermosas nalgas iban y venían, enculándose con ganas del muy grueso y largo dildo negro, metiéndolo todo en las profundidades de su culito vicioso y dilatado. Mirarlo cerrar los ojos, morderse los labios, verlo ir y venir, sudar, oírlo gemir cuando el grueso tronco entraba, los puso a millón.

 

   -¿Ocupado ingeniero? –pregunta uno, dándole un susto de muerte al joven.

 

   -¡Capataz! Yo… ¡No es lo que…! -jadea.

 

   -Tranquilo, ingeniero, aquí nadie piensa mal. Todos sabemos que tiene un culo caliente que le pica de las ganas que tiene por algo que entre y lo rasque, y que por eso pierde el tiempo con sus juguetitos a la hora del almuerzo. Pero es una tontería, ingeniero, nosotros podemos ayudarlo mejor. –sonrió el tipo enorme y velludo, abriéndose la camisa y el pantalón del que sale un güevo casi tan grueso como el dildo, siendo imitado por los otros.- Le vamos a atender bien ese culito rico, ingeniero, vamos a cepillarle bien esa pepita que tanto le arde. No tendrá queja de sus hombres.

 

   Y van hacia él, quien no sabe cómo actuar, indeciso, cosa que es aprovechada por uno, que al verle la boquita abierta empuja su grueso falo, metiéndoselo hasta los pelos, donde sintió la agitada y cálida respiración del joven. El capaz, sonríe al verlo gemir más, mamando ya, y saca ese dildo; el culito titila, con hambre, pero ya tres güevos se frotan de las bellas nalgas. Uno se clavará pronto. Y otro y otro y otro. Luego se clavarían de a dos. Y todos gozarían una bola y buena parte de la otra. Y lo mejor era… que siempre estaría el día de mañana.

 

Julio César.