Archivos de la categoría ‘PANITAS’

FIESTA SORPRESA

Junio 26, 2009

MAMANDO RICO

   Ese bate se le antojo bueno para su piñatita.

   A Mario sus amigos le prepararon una fiesta sorpresa. Y debido a la caña y a las danzas de chicos y chicas en la enorme pista, terminó bailando alocado con Rodrigo; jugando se abrazaron hasta que Mario sintió, con sorpresa, el rolo contra su barriga. Un brazo de Rodrigo lo retuvo contra él y el otro se movió para que la mano abriera la bragueta y ese güevo saliera. Fue tanta la sorpresa, que Mario cae de rodillas, y desconcierta a dos amigos que miran, cuando se come el plátano. Para Rodrigo no era sorpresa que Mario quisiera, y como era su fiesta, le daba. Sorpresa fue que otros tres amigos se acercaran y dos de ellos mostraran sus regalos para que Mario gozara, y que el tercero quisiera comer junto a Mario. En fin, sorpresas de fiestas entre carajos.

Julio César.

LA OCASIÓN SE PINTABA CALVA… Y LISITA

Junio 21, 2009

TIOS CALIENTES

   Sabía que ya los tenía engarzados… o muy pronto los tendría.

   Llevaban tiempo sin acción al no poder salir de la base, así que pensaban aprovechar muy bien esta. Sin embargo la mujer de Ted no estaba, ni las amiguitas que ésta había ofrecido, así que el hombre para no quedarle tan mal a los panas lo llevó a ver cintas porno en su cuarto. Estaban tan calientes que la cosa se puso tensa rápido. Los sobos y las miradas de unos a otros, tíos grandes, jóvenes y guapos, calientan al máximo a Ted, quien baja sus ropas justo cuando en la pantalla una hermosa catira come de lo lindo. Sus amigos, paralizados, lo miran… muy poco ya que sus ojos caen como dardos sobre el falo.

   -¿Quieren de verdad gozar…? ¡Vengan a mamar! –iba a ofrecerlo por turnos, pero los marines siempre atacan en grupo, así que dos lenguas, dos bocas ávidas, se lanzan sobre lo suyo.

Julio César.

INTIMIDAD DEL MOMENTO

Junio 17, 2009

MACHOS EN CALZONCILLOS

   Al final de la jornada en la fábrica, la mano en lo bueno.

   -Verga, Javier, ¿ya vas a comenzar con la vaina? Todas las tardes vienes con tu jueguito de sobarme el culo. Un día de esto te voy a dar una buena sorpresa. –se queja Alí, a quien esos diez minutos de sobadas sobre el chiquito lo tenían tenso.

   -Dámelo, papi, dame ese culito rico y me vuelvo loco. Y te vuelvo loco a ti también con todo lo que voy a hacerte. –le toma la palabra el otro, y un dedo se hunde buscando el camino a la felicidad.

   -Ahhh… No, yo… ahhh…

Julio César.

AMIGO CON HAMBRE…

Mayo 11, 2009

CULO MAN

   ¡Era tan goloso!

   -Hummm… -era todo lo que podía exclamar Federico mientras esa boca subía y bajaba, famélica, sobre su güevo tieso.

   Rodrigo tenía casi quince minutos devorándola, rodeándola con sus labios, lamiéndola con su lengua, tragándose cada gota del espeso licor de su mejor amigo. No lo dice, tampoco Federico, pero quiere más. Su boca ávida goza comiéndose ese tolete, como todo el que prueba uno, con hambre de él… pero su culo también lo espera, titilando. Y con un culito así generosamente expuesto, ¿quién no le haría el favor de clavársela hasta los pelos para oírlo chillar de gusto y verlo estremecerse ante las embestidas de un buen macho?

Julio César.

JUGANDO A LA COMIDITA

Mayo 11, 2009

PROBANDO LA AMISTAD

   Sabía… ¡rico!

   -Déjate de vainas, que me haces cosquillas. –gruñó Jairo, cuando Gregorio, en los vestuarios, acompañado de las risas del resto del equipo de futbolito de fines de semana en la cuadra, juega a probarle el palito de carne.- Además, lo tengo todo sudado, güevón.

   Todos ríen todavía mientras los dos amigos se juegan, aunque Gregorio no juega, tiene hambre… de más. De mucho más. Y como todo macho de acción que se respete, sabe que no cejará hasta comerse ese dulcito, en algún momento.

Julio César.

CADA MAÑANA…

Abril 18, 2009

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   ¿Un trabajo ingrato que no querrías?

 

   -Vamos, despierta… -gruñe, ronco, Julián. Todas las mañanas era lo mismo, desde que a Vicente lo dejó su mujer, al otro le tocaba ir a comprobar que despertara o llegaban tarde al depósito. Y era una lucha, lo zarandeaba, le daba nalgadas, hundía los dedos en la carne, pero nada.

 

   -¿Hummm…? –gruñía en sueños Vicente.

 

   -¡Despierta, coño! –se agita, porque sabe que era una súper dormilona la que tenía el otro, no quedaba otra que la terapia de shock: bajar todo y puyar, duro, con un dedo. Eso siempre lo despertaba… despertaba todo. Y cada mañana, al hacerlo, Julián tenía el mismo pensamiento: si Vicente no encontraba mujer, iba a terminar con un marido.

 

Julio César.

INVIRTIENDO EN LA AMISTAD…

Abril 18, 2009

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   -¡Maricón! Bájate o bésame…

 

   ¿A quién no le ha pasado que jugando a la pelota tipo rugby con un panita no ha caído forcejeando y a este se le han bajado los pantalones sobre ti, y en medio de las risas y luchas tu mano termina sobre esa nalga tersa, dura y caliente? ¡A todo el mundo le pasa! Y otra cosa, si el panita es necio y sigue luchando por la pelota, no queda más que defenderse, llamándolo a botón para que entienda que le das únicamente veinte o treinta minutos para que se te quite de encima; y en esa llamada hay que mover el dedo, tocar y apretar duro ese botoncito, hasta hundirlo. Y sabes que es bastante… cuando comienza a temblar y palpitar. Así es.

 

Julio César.

ABRIGADOS DE PATRIOTISMO

Abril 2, 2009

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   Sólo sería una vez, pero Mark bajaba la mano por más…

 

   Era un alto en la guerra. Steve y Mark se las habían visto canutas en el conflicto. Hubo un momento de miedo cuando pensaron, acorralados por los irregulares, que todo terminaría allí. Y Mark le susurró que tenía miedo de morir lejos de todo. Y Steve lo abrazó, por ese temor que brillaba en sus ojos, por su propio miedo. Pensaba que consolándolo, que borrando esa mirada de sus ojos, calmaría su inquietud. Y al atraparlo entendió cuándo lo quería, a ese tipo que siempre cuidaba de sus espaldas. Su hermano de armas. Salieron del sofocón, pero Steve no podía estar tranquilo; y cuando Mark lo invitó a llegarse al pueblo a tomar algo en esa habitación, algo le dijo que discutirían sobre mucho más. No hablaron, eran marines, tan sólo hubo lucha cuerpo a cuerpo, y disparos. Muchos disparos. Disparos abundantes, calientes y desesperados de dos guerreros que habían sentido su propia mortalidad. Fue una locura, algo que no se repetiría, cada uno lo sabía, pero…

 

   -Deja. Mark… -intenta, sin esforzarse, detenerlo.

 

   -Mañana volvemos al frente. –fue la respuesta; y el apretón. Y las ganas de luchar despertaron de nuevo.

 

Julio César.

SEDIENTO… ¿O HAMBRIENTO?

Febrero 27, 2009

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   Olía rico… y debía saber mejor.

 

   En la cocina se cocinaban muchas cosas. Y más si un chico se quedaba en casa de un amiguito para hacer las tareas de la escuela. A media noche a René le dio sed y fue por un vaso de agua, y a Vicente también le dio, pero lo que deseaba tomar era una poca de leche caliente… y tal vez clavarle el diente a un buen pedazo de carne jugosa. Y como estaban en la cocina, todo se dio, lo del agua y la leche. Y vaya que Vicente saboreó carne joven aunque muy dura… y tomó su lechita bien caliente. Mientras recorría con sus manos ansiosas esas caderas, esas nalgas dura y esos muslos musculosos, su boquita tragaba y tragaba, todo, hasta pegar la nariz de los pocos pelos púbicos olorosos a talco, sabiendo que no había nada mejor que pudiera estar haciendo. O lo creía hasta que René dijo…

 

   -No me saques la leche, mamagüevo… Quiero dejártela en el culo.

 

Julio César.

DE ARMAS TOMAR

Febrero 27, 2009

ejercito-de-calentorros

   Todos tenían fusiles largos…

 

   -¡Coño!, si tenemos que esperar tanto para ver qué hacen del otro lado del Jordán… -apunta el teniente Peres, quien se preparaba para lanzarse de cabeza al río.- …aprovechemos el tiempo en lo que te gusta… ¡ven y mámamelo!

 

   -¿Qué? –pregunta sorprendido Cohen.

 

   -Oh, vamos, sé que te gustará. Anoche mordías mi calzoncillo usado en las duchas y aullabas babeándote todo. Ven y goza este en vivo, ¿me vas a decir que este güevo tieso no te gusta?

 

   -Sí, teniente, yo también me apunto, casi se me sale de las ganas que tengo. –admite, excitado por la oportunidad de clavársela por la boca al otro, Judah.

 

   -Si, maricón, pero por mamar, ¿crees que no te conozco? Ponte aquí tú también. –ríe Peres, ¡y vaya que tenía control sobre sus hombres! ¡Eran suyo! Y lo obedecían en todo, golosa y entusiastamente. No todo era malo en el desierto.- Ropas afuera y pónganse en fila, muchachos, hoy los cojo y los preño a todos…

 

   -¡Yo primero, Teniente! –gimió, riente, Benjamin, casi apartando de un empujón a Cohen.

 

Julio César.