Archivos de la categoría ‘ROSTROS DE LA PASIÓN’

SABIDURÍAS DEL AMOR

Agosto 8, 2009

GOZANDOLA

   Ir y venir era cansón siempre, excepto en esos momentos…

   -Ahhh… está tan duro… -gime, pero no de dolor, mientras salta y salta sobre ese coroto.

   -Te lo dije, panita, es como cuando vas al dentista con un dolor de muelas, te duele pero no quieres que te lo saquen por nada del mundo.

   -Hummm… sí… ¡Ahhh! –y saltaba a mayor velocidad.

Julio César.

FILOSOFÍA DEL AMOR

Julio 21, 2009

GOZANDO

   Ir y venir era cansón siempre, excepto en esos momentos…

   -Ahhh… está tan duro… -gime, pero no de dolor, mientras salta y salta sobre ese coroto.

   -Te lo dije, panita, es como cuando vas al dentista con un dolor de muelas, te duele pero no quieres que te lo saquen por nada del mundo.

   -Hummm… sí… ¡Ahhh! –y saltaba a mayor velocidad.

Julio César.

MÍSTICO

Junio 26, 2009

TIO CALIENTE

   Esos cachetes, vamos a estar claros, provocaba morderlos…

   -Está bien, pendejos; denme esos besitos en los cachetes que tanto les gustan. Ustedes sin son raros…

   Claro, mostrar el culo no lo era… ni dejar que los amigos metieran las lenguas, jadeando, ni que mordieran nalgas, ni que esos dedos buscaran la boquita rica…

Julio César.

UN EMPRESARIO PAYASO

Marzo 21, 2009

chico-gay

   Dios, necesitaba de otro…

 

   Roberto, medio tomado aunque la fiesta era para su hijo y los niños del vecindario, atiende al enorme y fornido payaso que fue la atracción de la reunión. Con vocecita idiota, el hombre había hecho trucos, bailó y saltó, pero clavándole a Roberto una mirada intensa en todo momento, sobre todo al tiempo que gritó: “Niños, corran a esconderse. Vamos a esconderlo todo”. Gritando, los niños corrieron, emocionados a ocultarse, y todavía esperan mientras Roberto tuvo que ayudar, entre sudoraciones y jadeos por el esfuerzo, en cuatro patas en medio del salón, entre los globos, a ocultárselo al payaso, quien lo desaparecía clavándolo duro y hondo. Metiéndolo todo. Y Roberto disfrutaba esa fiesta más que los niños, gimiendo como un bebito y mamando del globo como si necesitara su mamila también. No entendía qué le pasaba, pero qué rico se sentía, se dijo. El payaso, con sus manotas le acariciaba paternal la espalda, ocultando más y más sus… intensiones descomunales dentro de su culito tierno.

 

   -Te gustan hinchados por todos lados, ¿eh? Déjame llamar a dos socios más, esta fiesta no vas a olvidarla nunca, bebé. Los tres payasos güevotes largos van a dejarte preñado… -promete el payaso, ronco y sensual; pensando en el negoción que haría con esos tipos a quienes cobró por encontrarles algo de diversión en su paso por Caracas.

 

Julio César.

TENIENDO QUE DAR LA CARA

Octubre 12, 2008

   -¡¡¡Señor, por favor aleccione, señor!!!

 

   -Lo siento, sargento mayor. –jadeó el cadete, firmemente asentado sobre todas sus patas, sabiendo que el castigo llegaría de forma ruda y violenta. Lo merecía.

 

   -Estoy cansado de usted, cadete Soto. Perder su sable ¡dos veces!, es inaceptable. Ahora voy a enseñarle cómo se mete hasta el fondo un sable en su vaina. Esa vaina va a quedarle bien abierta y ya no se le van a salir nunca los sables. Y le aseguro, cadete, que de ahora en adelante no querrá dejar ningún sable caliente fuera de su vaina…

 

Julio César.

AVENTUREROS

Octubre 3, 2008

   Tenían caras de lograr lo que deseaban…

 

   De tarde en tarde los muchachos de la zona dejaban sus clases, el trabajo en la fábrica, el taller, el campo o la academia de cadetes… y conducían ebrios lanzando gritos. Eran detenidos y encerrados el fin de semana. Todo un largo y cálido fin de semana. Habían descubierto que los presos, los fornidos jóvenes de esa granja penal, sabían atender muy bien a unos muchachos mimados y malcriados que necesitaban palo del bueno; más bien palos duros y gruesos, babeantes y calientes, por esos culitos. Esos muchachos siempre regresaban al penal por más, a veces, un lunes, metidos en una estrecha cama, entre dos carajos ya armados para volverle a disparar, los guardias no podían echar al susodicho, quien no quería irse todavía.

 

Julio César.

PROPOSICIÓN INESPERADA

Agosto 14, 2008

   -¿Que quieres qué? –preguntó Roberto, deteniéndose en seco camino al baño, mirando a Jacinto.

 

   -Que me provoca meterte la lengua entre esas nalgas y comerte ese culito rico, seguro que se te abre y se te pone aguadito. ¿Te han comido antes el culo? ¿Un macho te ha agarrado esas nalgas redonditas con fuerza de hombre, separándotelas, soplándote en el ojete, lamiéndotelo, metiéndote la lengua hondo, besándotelo? –pregunta el otro vicioso, todavía recostado en su cama, sabiendo cuando está a punto de ganar.- Quiero meterte la lengua y cogerte con ella, ¿no quieres probar?

 

   -Yo… yo vengo del gimnasio y… -jadea confuso.

 

   -Así sabe más rico. –se sienta, viéndolo.- Déjame comértelo.

 

   -Jacinto, ¡eres mi hermano! –jadea espantado y caliente.

 

   -¿Y qué? Ya se lo comí a papá… y le encantó.

 

Julio César.