Archivos de la categoría ‘SÓLO SEX’

INVERTIR EN EL FUTBOL, INVERTIR EN EL FUTURO

Agosto 1, 2009

CHICOS CALIENTES

   El futuro llegaba… metiéndose por esos culos.

   Todo problema se resolvía en un mar de ropas transpiradas y suspensorios mojados. Las rivalidades entre las dos oncenas eran como las de sus países, y para no ir a una lucha armada, se recurría al futbol. Se jugaba con honor y quien perdía, pagaba. Ahora todos acusaban al joven defensa del equipo sueco de botar el juego, por eso cuando el holandés vino a cobrar, los compañeros hicieron un hueco para que el victorioso rival se la metiera duro y a fondo por ese hueco sudado. Pero fue galante, no fue que llegó y se lo cogió. Se abrazaron sobre las mojadas baldosas, se besaron mientras los calzoncillos usados caían sobre ellos. El holandés le quitó el sudor del culo a fuerza de lamidas, y después, gentil, lo hizo su perra. Y el joven sueco chilló, rojo de mejillas, pagando su deuda con el equipo y su país… con mucho gusto y buenas apretadas de su culo sobre el falo extranjero.

Julio César.

SALTO EN GARROCHA

Junio 17, 2009

SALTANDO SOBRE GUEVOS

   Hay quienes nunca quieren soltar una…

   Hay hombres que no pueden ver a un amigo de buen cuerpo sin desear ejercitarse; y cuando se juntan todas las ganas uno  de ellos, gimiendo por más, siempre termina saltando una y otra vez, arriba y abajo, sobre la dura, cálida y vibrante garrocha, que logra que todos griten de gusto a pesar de lo tenso y sudoroso de los cuerpos.

   -Cuidado y me partes el güevo; sé que te encanta pero…

   -Cállate güevón, y empújamelo.

Julio César.

ESTILO DE VIDA SANO

Abril 30, 2009

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   ¡Tirar mucho…!

 

   ¿Que cómo logran verse tan esbeltos, sexys y ricos… cuando no ejercitan un coño cuando se encuentran frente a los aparatos? Por eso, porque se montan en los aparatos, se suben y bajan todo, una y otra vez, ¿sabes cuántas calorías se queman así? Cada golpe, cada salto, cada grito entre sudores… es más sano.

 

Julio César.

CONFUSIÓN

Abril 8, 2009

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   No era, ¡pero qué verga!

 

   Gritaba ahogado, agónico, gozando en su dulce tortura al subir y bajar su estrecho, sedoso y cálido culo sobre la rígida barra que tanto le palpitaba en las entrañas. Se tensa y la aprieta; sus nalgas suben y bajan sobre esa pelvis, donde se atornilla, se medio mese, se frota con fuerza en medio de gritos. Sudado, agotado de tanto gozo, se vuelve hacia el carajo con quien se besó tan sólo la noche anterior en el pasillo del edificio, en lo oscurito, cuando fue a botar la basura.

 

   -Pero, ¿qué…? Oiga, usted no es el carajo de anoche… -se tensa. De los nervios su culo se cierra apresando sabroso al otro.

 

   -Yo… Lo siento, vecino. Usted vino buscando a mi hermano. Nos parecemos mucho. Pero siga, vecino, apriételo mientras sube y baja, y sáqueme toda la leche… que dentro de quince minutos regresa mi mujer.

 

Julio César.