Archivos de la categoría ‘VAMOS A LA PLAYA’

CONFESIONES DE HOMBRES

Julio 28, 2009

TIO EN TANGA

   Por alguna razón todo el mundo lo deseaba… de amigo.

   -Pues no, panita. –me responde el muchachote con desenfado, medio tocándose la barriguita como me habría encantado hacerle yo.- Me gusta usar tangas. Siempre ha sido así. Para la playa uso estas conservadoras, para el trabajo los hilos dentales bajo el traje. Nunca nadie se ha escandalizado cuando me paseo así por la arena; más bien otros carajos siempre me invitan a reunirme con sus grupos a tomar caña, jugar al rugby playero y a nadar jugando a ‘tiburón’. ¡Ah, he agarrado cada rasca!, y sabes como somos los hombres de echadores de vaina, he despertado muchas veces chinito y bañado de vainas que ni sé que son.

Julio César.

TÚ, ¿LO RECHAZARÍAS?

Abril 18, 2009

hombrezote-en-bikini

   ¡Qué lindo está… ese traje de baño!

 

   -Oye tú, tío, no disimules. Mírame ahora. Sé que me clavaste la vista desde que llegué. Me estás tocando todo, seguro quieres recorrerme con tus manos por todos lados y pasar tu lengua por cada centímetro de mi cuerpo, ¿verdad? Estamos a solas, pana, sí lo quieres tómalo; ponte de rodillas, abre bien esa boca y… adora el momento.

 

Julio César.

LLEVANDO SOL

Abril 8, 2009

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   El sol y agua la hacían crecer hermosa…

 

   -Pero Vicente… -se sorprendió el jefe del joven mecanógrafo al encontrarlo así a la orilla de la piscina. No tanto por su desnudez, en el resort, a ciertas horas, no era tan extraño (y Vicente, con ese cuerpo de safio caliente, le encantaba andar sin nada), pero ¡esa paradura del niño…!

 

   -Sólo estaba llevando un poco de sol, jefe, pero se me quemó, ¿no quiere humectármelo un poco? Una mamadita rápida, y si lo hace bien le brindo un trago de leche.

 

   -Este… yo… Bueno, muchacho. Todo por ayudar. Aunque está muy quemado. Si quieres te lo cubro con el culo…

 

Julio César.

MUCHACHOTES, PLAYA Y SOL…

Marzo 17, 2009

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   Todo el que pasaba admiraba su… juventud.

 

   Lo observé y sonreí contenido, el sonrojo de sus mejillas, todas sus mejillas, me indicó que me había notado aunque no me miraba. Debía aprovechar que la novia y los amigos no andaban por ahí.

 

   -Se te va a llenar de agua el culo, bebé, ¿o quieres que te entre…? –provoqué.

 

   -No agua, pero ya llevo rato, seguro entró, ¿qué se le hace? –respondió pícaro.

 

   -Bien, puedo ayudarte bajándosete el bañador, abriendo tus nalgas y dándote respiración boca a boca… -y paseé mi mirada por esos cachetitos plenos, adorables, que pedían manos acariciantes. Y supe que lo quería, y me dejaría pegar allí mi boca (la lengua la tenía seca), cuando sonrió más.

 

Julio César.

¿RECHAZARÍAS LA OFERTA?

Marzo 7, 2009

hombre-en-bikini

   ¡Qué lindo está… ese traje de baño!

 

   -Oye tú, tío, no disimules. Mírame ahora. Sé que me clavaste la vista desde que llegué. Me estás tocando todo, seguro quieres recorrerme con tus manos por todos lados y pasar tu lengua por cada centímetro de mi cuerpo, ¿verdad? Estamos a solas, pana, sí lo quieres tómalo; ponte de rodillas, abre bien esa boca y atrápalo… Trágalo y te dejaré lleno de contento.

 

Julio César.

AMORES ETERNOS

Noviembre 30, 2008

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   No podía recordar cuándo había sido más feliz.

 

   Cada año, por aquella época, esos dos hombres bajaban al balneario con sus familias, las cuales jamás coincidían en ninguna parte. Y allí desaparecían, más tarde cada uno inventaba algo, pero la verdad era que se reencontraban en aquella playa donde se conocieron varios años atrás. El tiempo entre cita y cita era largo, pero estaban bien, cada uno satisfecho en su espacio; pero únicamente cuando se encontraban entre las calidas aguas, bajo el sol que quemaba sus espaldas, estando piel contra piel, tocándose, besándose, llenándose uno al otro con todo aquello que les hacía falta, eran dichosos. No saben si podrán seguir así, pero de ser por ellos, será para siempre.

 

Julio César.

¿NO SATISFACERÍAS SU SUPLICA?

Noviembre 13, 2008

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   Qué vaina cuando se tenía un culo tan ardiente…

 

   -Anda, chamo, méteme los dedos.

 

   -No, ya te dije que no.

 

   -Anda, no hay nadie cerca. Has como ayer, acaríciame la entrada sobre el bikini, hunde tus dedos acariciándome sobre el culo, luego mete tus dedos y sóbamelo duro. Me lo rasuré para ti. Tengo el culito pelado. Quiero que me cojas con dos dedos como ayer. Ahhh, lo recuerdo y me mojo todo. Metías y sacabas esos dedos largos y gruesos. Y los sacabas, los lamías y volvías a metérmelos.

 

   -No, deja. Sabes lo que te dije ayer, pana, estoy aquí con tres amigos más y pronto debemos volver al buque escuela, si no dejas que también te metan dedos, no hay nada…

 

Julio César.

LA OFERTA EXCITANTE

Noviembre 2, 2008

   “Huy, se ve llenita…”

 

   -Ande, déjeme. Me meto y nadie se da cuenta.

 

   -No, señor, ya le dije. No sé quién es usted y no voy a dejar que me mame el güevo en esta piscina donde cualquiera podría vernos.

 

   -Oh, vamos, señor. Oí cuando le reclamaba a su mujer que no le gustaba mamar. A mí me encanta; y le aseguro, caballero, que cuando me la trague, apretándosela, chupándosela con mi garganta y sobándosela con mi lengua, se va a correr de puro gusto. Me va a dejar la boca llena de semen. Ya la tiene medio dura, la veo desde aquí.

 

   -Yo… yo… bueno, chúpeme el güevo. –se rinde para salir de eso, era mejor que discutir.

 

Julio César.

JUGUETONES

Septiembre 10, 2008

   ¿No son adorables? ¿No te ha tocado sentarte en una piscina o en la playa junto a dos chicos así, que llegan con novias y todo eso y comienzan a tocarse, sobarse, a mirarse, estimulados al juguetear entre ellos? ¿No se te pone bien dura queriéndose escapar del bañador mirándolos darse manos? ¿No has visto como uno le hala el bikini, el pequeño, divino y precioso bikini al otro, como un juego inocente, pero excitado? ¿Te ha tocado ver a uno sentándosele al otro en las piernas, riendo ante el divertido escándalo de los reunidos, pero frotándose rico y duro de esa pelvis? A veces tardan en pararse, para mí que se quedan clavados. Ah, después de eso sólo provoca entrar al agua y acomodarse el traje de baño, imaginando que ese güevo caliente se frota de esos dos mariconcitos bellos, ¿o no?

 

Julio César.

VÍCTIMA DE LA MODA

Julio 19, 2008

   “Coño, mi mujer tenía razón, no debí ponerme esta vaina, me aprieta rico el güevo, pero me presiona el hueco del culo… Y se siente tan… Me provoca menearme para moverla; irrita pero sabrosito. Mejor me quedo quieto, esos dos tipos me están mirando, no vayan a pensar nada malo. Ah, carajo, vienen para acá y se están riendo”. –piensa Gregorio.

 

   -Hola, amigo. –saluda uno, recio y muy bronceado, vistiendo un bermudas largo.- ¿Nuevo usando hilos dentales? Se meten raro en la raja del culo, ¿verdad? Presionan contra el chiquito de forma inquietante.

 

   -Yo… sí… -admite confuso, notando como esos dos carajo lo recorren.

 

   -Si quieres vamos a los vestuarios y te lo sobamos. Sí te pasas una mano entre las nalgas, lento, acariciante, se alivia, pero si te lo hace otro lo gozas más. –informa el segundo, tan fornido como el primero, haciéndolo enrojecer.

 

   -Pero ¿qué coño dicen? Me confunden con otro.

 

   -¡Vamos! Ya te crece dentro de esa vainita, si no tiene cuidado se te va a salir babeando por arriba. Ven con este pana y conmigo, con lenguas y dedos te vamos a aliviar esa presión en el culo. Y sí necesitas algo más intenso… -y alza una mano agitando los dedos como en un saludo. Y Gregorio se estremece, poniéndose de pie, como en trance. ¡Realmente le picaba el culo ahora! Y necesitaba que se lo rascaran. El segundo de los tipos lo adivina.

 

   -Tranquilo, nosotros te vamos a cepillar bien ese culito.

 

Julio César.