TIBISAY LUCENA Y LA PROPAGANDA DEL CNE

   -La vi y me dio una vaina…

 

   Realmente el comercial donde las integrantes del equipo de voleibol venezolano, llaman a inscribirse en el Consejo Nacional Electoral, quedó bonita. Esas muchachotas cumplen con su cometido, pero luego, mano de la tenebrosa CIA de por medio seguramente, Tibisay Lucena presidenta del organismo, la echa a perder, embarrándola justo al final. Termina con: “CNE, transparencia y confiabilidad” (cuas, cuas, cuas…). De verdad no importa cuantas veces transmitan ese comercial y yo lo escuche, pero en cuando lo hago, me río. Siempre. Estallo en carcajadas cada vez. ¡Transparencia y confiabilidad! Tiby se ha empeñado en parecer seria y sensata, pero se ve obligada a retratarse con la banda en sus últimas actuaciones y eso la tiene como más hinchada. Rastacuero envió al ente electoral una orden prohibiendo la inscripción como candidatos a alcaldes y gobernadores a un grupo de venezolanos que optaban a esos cargos, inhabilitándolos con una medida administrativa que jamás estará por encima de la Constitución, pero lo hace a la macha.

 

   Ella sabe, porque algo de cultura tiene aunque sea de oídas, que eso no se puede hacer, la Constitución Nacional de la República dice que eso es ilegal, que la única manera de inhabilitar a alguien es que sobre él o ella pese una condena judicial (¡de un juez, pues!, esta es la parte que no lo entienden); sin embargo, la banda se pasó ese artículo por la sierra… de reputaciones. Tibisay Lucena, ceñuda, sabe que al cometer ese delito, convirtiéndose en toda una delincuente, se pone en la picota, y jamás podrá estar segura de cuándo caerá. El Gobierno la apoya por ahora, pero ella sabe muy bien que eso depende de si el Presidente no comió caraotas esa noche para cenar y después de una noche de desvelo, amanece arrecho con ella, y la República está a la merced de los caprichos de ese señor. Lo que le ha pasado a otros incondicionales que cometieron aberraciones indescriptibles en su momento, apoyados como estaban y que también contaban con la gracia presidencial, como Luís Velásquez Alvaray, diputado que dictó leyes para amarrar al Tribunal Supremo a los deseos del amo, maniobras que luego fueron usadas contra él para destruirlo, de todopoderoso en un momento, con un millón de amigo dentro del chavismo, quedó íngrimo y solo, temeroso de ser traicionado, entregado y detenido en cualquier momento; sus colegas dentro de la Asamblea, al saber que le quitaron la gracia presidencial, chillaban como monos acusándolo de todo lo habido y por haber, cosas en la que no habían reparado días antes. Una mañana desapareció y no se ha sabido más de él, menos mal que hizo realitos revolucionarios, la vida está carísima, debe ser por eso que roban en el orden de los mil millones. También pasa ahora con Luís Acosta Carles, el aún gobernador de Carabobo. Cuando atacó a aquellas mujeres a bastonazos y con un contingente militar (únicamente faltaron misiles contra las peligrosísimas mujeres armadas de pitos y pancartas), era un héroe digno del panteón, hoy es un sucio del que se dice de todo desde los medios controlados por el Gobierno. En ese espejo se mira esta mujer y no debe ser grato imaginar su rechonchita figura tras unas rejas, con un traje de rayas horizontales, esa que siempre engordan (¿y si su pavote se aleja ahuyentado?).

 

   Sin embargo, en su defensa, hay que reconocer que el CNE trabaja y no descansa. Los resultados de las elecciones de diciembre están a punto de salir, al menos eso dice ella. Uno se admira, guao, ya van a saberse y sólo han pasado ocho meses, uno más y los paren; realmente el sistema electoral computarizado es una maravilla. Ah, uno recuerda los tiempos arcanos cuando los votos se contaban a mano y en la tarde ya se sabía quién había ganado; pero no hay que pensar así, eso es de monos retrógradas, ahora hay máquinas. Esas maquinitas hacen todo el esfuerzo y tan sólo pasan algunos meses. Por cierto, en estos días un grupo de la Oposición, gente malvada que no descansa en sus griteríos (¡den los resultados! Han pasado ocho meses, ¡den los resultados!), han levantado una alharaca porque la Memoria y Cuentas del organismo electoral, donde constan gastos y resultados, no aparece por ninguna parte. Aparentemente Tibisay Lucena imprimió un ejemplar en papiro y lo encuadernó en cuero de burro, y lo envió a la Asamblea Nacional con un hobit (imagino que no era Frodo), y allí… ¡desapareció! Nadie sabe qué pasó con él. Tal vez se hizo invisible, se lo robó un mago o se lo llevó un perro en el hocico. El caso es que no aparece, y cuando la Oposición insiste en el informe, ella grita que la dejen en paz que ella ya lo envió. Aparentemente no se puede imprimir otro, hay que ir hasta la Montaña del Destino para hacerlo y eso queda muy lejos.

 

   Suena como si fuera falso, ¿verdad? Inventos y exageraciones mías, pero no, únicamente tienen que acceder a los medios de comunicación venezolanos y asistirán a la representación circense más grande del mundo; pregunten cómo llegó al poder Acosta Carles, o quién era y qué hizo Luís Velásquez Alvaray, o pregunten sobre el reporte de la Memoria y Cuentas del CNE, o los resultados de las elecciones de diciembre. La galería del terror en pleno. Aunque, en verdad, todo esto no es tan extraño, vivimos una revolución de izquierda, ¿okay?

 

Julio César.

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