¿QUÉ QUIERE EL NIÑO?

   Quería que le hiciera algo, estoy seguro…

 

   El marido de mi amiga Nelly es de los que no se incomoda si uno lo sorprende, llegando de visitas, ligerito de ropas. Él sigue como si nada, meciendo ese adorable corpachón, hablando tonterías (se cree músico) mientras uno, que se siente frente a él para estudiarlo a placer, sólo desea caerle encima y morderle esas tetillas ricas hasta hacerlo gemir y gritar, robándole ese bojote que se observa rico bajo el bóxer, sacándoselo para darle una buena sobada y una probada con todo. Sonríe como tonto, y parece un buen chico, pero cuando Nelly va a la cocina, abre más sus piernas, y a mí me sube la tensión y el güevo bajo el pantalón, y noto como lo mira. Creo que quiere, que quiere que le meta mano, que le chupe la lengua, que le coma el culito… y yo me muero por hacerlo. Maldita sea, ahí viene Nelly y yo con esta erección, pero ¿cómo bajarla si lo tengo al frente y sólo pienso en meterle algo por ese culito que me imagino lisito y lampiño? Esto es tortura sicológica, coño.

 

Julio César.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: