EL TOCOSAPA: TODOS CONTRA SARAH PALIN

   -Ya te creí, muerde aquí…

 

   La campaña electoral norteamericana parece animarse nuevamente, afortunadamente sin tener que recurrir a una guerrita aquí o allá (lógico, ¡son carísimas! ¿Y quién puede costear una ahora?). La crisis bancaria y financiera que amenaza con barrer con medio mundo (lo que vendrá será de terror para los países productores de materia prima), ha servido igualmente para retrazar a los republicanos. El señor Obama parece subir de forma visible, lo que provoca alivio aunque no se le aprecie o confíe en él, tiene algo que parece decir que una vez en el coroto se olvidará de todo lo prometido. Como un político típico. El que los republicanos negaran el acuerdo de ayuda el lunes 30 de agosto fue la puñalada posiblemente definitiva para McCain. En verdad no se supieron mover. Pero ya desde antes, y cómo debía ser, la campaña lanzada contra la señora Sarah Palin venía dando resultados. Los lobbys e intereses puestos en la balanza eran demasiado elevados. Personalmente no tengo nada contra ella, de hecho admiro a los mueres fuertes, pero ella forma parte de la fórmula republicana, y una que había llevado votos y esperanzas a esta gente, por lo tanto se le debía detener.

 

   Y no se fueron por las ramas, contra ella se alineó lo peor de lo peor, ese pasquín malintencionado y desinformante llamado The New York Times. Con ese lenguaje que intente ser de altura, peor, de responsabilidad, el diario lanza su campaña contra la mujer. La describen como una tirana vengativa, manipuladora y como alguien que despide a la gente que la critica. Claro, se le acusa de eso a ella, de alguien que subvenciona tantos lobbys como Hugo Chávez, ni lo nombraban, hasta ahora que perdió totalmente la razón. ¡Son tan ‘severos’ e ‘imparciales’ en sus análisis! Esta información sobre la nueva dama de hierro proviene, según ellos no de quien pague, sino de estudios de registros públicos y de sus dos años como gobernadora de Alaska, así como de entrevistas con legisladores republicanos y demócratas, y de funcionarios locales. Además, la candidata habría revelado públicamente su ambición de ser presidente de los Estados Unidos durante su campaña del 96 para la alcaldía de su ciudad, Wasilla. ¿Alguien que sueña, pretende o ambiciona ser presidente de un país? Qué raro, esa mujer debe ser un monstruo sin entrañas.

 

   Sea cierto o no todo lo que el The New vomita, al menos la última parte suena a las imbecilidades que el diario suele lanzar periódicamente para intentar parecer severo; o será que los norteamericanos no son como la gente de estos lares donde cualquiera sueña con ser presidente. En este caso me siento incomodo, entiendo que hay que apoyar al diario mercenario para frenar a los republicanos, pero la verdad es que siento que me ensucio como quien toca porquería de perros en la calle. Durante décadas, mientras fluyeron cuantiosos capitales del bloque soviético por distintas vías (y a tantos ‘enviados’ se les daba vida de reyes en esos lugares pagándosele todo sus caprichitos), el The New York Times apoyó, ensalzó y endiosó a déspotas sanguinarios y criminales como Fidel Castro, y elevó a los altares a figuras delirantes como el Che Guevara. Peor, fueron voceros y alcahuetes de la fiebre de conflictos internos de varios países que padecieron infectados por la demencia de este agente pitysoviético en tierras americanas, llevando dolor, muerte y migraciones a tantas y tantas naciones latinoamericanas.

 

   El The New jamás ha sentido la necesidad de explicarse, de pedir perdón por su parte en las persecuciones, crímenes y asesinatos que se cobijaron primero bajo las luchas revolucionarias, y más tarde con el contragolpe antirrevolucionario. Por esto me cuesta tanto tener que admitir que mi parecer coincide y aprueba lo que estos palangristas de la información están a punto de hacer: tirarse a la candidata republicana sin detenerse en formas. Se dice que las mejores cosas se hacen por los peores motivos, y creo que es cierto, entre impedir un tercer mandato republicano al hilo, y apoyar a estos vagabundos, el mal menor es aplaudir la campaña desatada desde el ‘diario’. Habrá que leerles tapándose la nariz con un pañuelo.

 

Julio César.

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