ATENDIENDO A LOS JÓVENES

   A esa edad siempre están duras como barras de acero.

 

   -Doctor, soy su entrenador, déjeme ayudar también al muchacho. –gruñó Bruno, sobando el muslo de su mejor jugador de futbolito, con la boca echa agua ante el jugoso jueguetote que caía totalmente erecto rumbo al ombliguito.

 

   -¡Hummm…! Ya va, entrenador, déjeme hacer mi trabajo, por favor. –se queja el vicioso galeno, con sus labios muy rojos y las mejillas ensalivadas.- Este muchacho necesita toda mi atención, su güevito está como muy salado y debo saber por qué. –y abriendo nuevamente la boca cubre el rojizo y erecto tolete que va tragando otra vez, lento, sobando cada palmo, haciendo gemir al asustado muchacho (esos dos estaban algo raros, pensaba ingenuo).

 

   -¡No diga tonterías, doctor Jiménez! ¡Ese no es ningún güevito! Lo tiene del tamaño y del grosor que me gusta. Déjeme probar un poco, no sea goloso. Déjeme al menos pasarle la lengua por el culito. -casi le lloriquea, molesto y frustrado. ¿Y quién no lo estaría?

 

Julio César.

2 comentarios to “ATENDIENDO A LOS JÓVENES”

  1. starlin Says:

    como kiero estar ai con lo tres papi chulo amm

  2. starlin Says:

    como kire estar ai con lo tres papi chulo en una cama rica comoesa aiiiiii.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: