MAGNICIDIO! EL SAINETE: JOSÉ VICENTE YA CHOCHEA

   -Seguro ven la jabalina y me meten en ese peo.

 

   Como el Gobierno siga metiendo gente en el carro de la conspiración golpista magnicida, se tendrá que concluir que esa gente conspiraba en el Poliedro o el Teresa Carreño, y eso entrando un grupo y saliendo el otro, “que entren los conspiradores cuyas cédulas comiencen con doce”, ¿dónde más cabría tanta gente? Es que no se miden y de allí los grotescos excesos, uno los imagina en la mañana revisando la lista, y a Cilia Flores, presidenta de la Asamblea Nacional, dándose en la frente, “Pero chico, no metimos al obispo aquel”. “Cónchale sí, pero mira, en esta página, la quince, sobre una línea, mételo” le responde el diputado Isea. Se engolosinaron, están chingos para matar dos pájaros de un tiro: polarizar para las elecciones de noviembre y encerrar a tantos enemigos políticos como sea posible. Que en el caso de Cilia son tantos como la cantidad de familiares a quienes les dio cargos en la Asamblea (bueno, dicen que no, que tiene menos enemigos que familiares en nómina). Lo del atentado de golpe, satanizado por este grupo de golpistas convictos y confesos (antes los golpes de Estado eran buenos, ahora no) con gritos y haladas de cabellos (no se rasgan los trajes porque son de los caros), estaba destinado a alarmar al pueblo llano, al chavista de corazón, a aquellos que todavía aman a Chávez.

 

   Suena raro, después de diez años perdidos donde únicamente se han hecho ricos y viven bien ellos y sus amiguitos, ¿todavía alguien quiere a Chávez? Creo que se trata del viejo complejo de la Gata Loca, quien quería a Ignacio aunque este la despreciaba, y cuando la golpeaba con un ladrillo, lo amaba más (¡Igggnnnaciiio!). En el Gobierno se creyó que el chavista común saldría rabioso, lloroso y temeroso por la suerte del Presidente a las calles, gritando que lo protegerían, que detuvieran a los golpistas, que subirían hasta Globovisión y la destruirían con sus manos. De verdad pensaron que el chavista de a pie diría ‘votaremos por todos los alcaldes y gobernadores chavistas para que lo protejan’; pero… nada de eso ocurrió, en las calles únicamente los malandros persiguiendo gente decente para matarla, se movilizaba. El chavista, en su casa, alzó una ceja con incredulidad “¿Otro magnicidio justo ahora?”. Y continuó con su vida.

 

   Eso puso histérico a todos, comenzando por Chávez, quien teme que ya no lo quieran (uno imagina que su mamá sí, al menos, está obligada) o que no le creen lo que dice (¿lo sospechará?). La estrategia de asustar y enfurecer a los chavistas por la suerte del Líder Supremo, les estalló en las caras a todos. Ni siquiera la sarta de insensateces que la Asamblea, el ministerio de la Defensa, Venezolana de Televisión y la Fiscalía logran interesar a nadie. “Hay no, este programa ya lo vi, ve que dan en RCTV Internacional”. La gente continúa con su vida, y ellos, Chávez incluido, deben estar preguntándose: “¿Y si no les importa que lo maten?”. Fue un arriesgado experimento que les falló. Con todo el peligro que eso conlleva. Los ‘herederos’ del proceso pueden llegar a pensar que sí, que si falta, nada pasará, y lo rodean, lo cercan, le dicen “yo lo quiero, maestro”, mientras sacan sus cuentas y responden a la otra cuestión, dolidos ante la sola duda, tocándose el pecho con un: “¿Acaso seré yo, maestro?”.

 

   Pero, sin embargo, perseverarán. Irán contra Globovisión y El Nacional, intentaran de todo para enjuiciar y encerrar a la gente que no les cree y denuncia sus mentiras. A Globovisión no le perdonan que transmitieran como noticia una fuga informativa de la misma policía militar: que las grabaciones usadas para acusar a toda esa gente fue hecha hace tres años y nadie hizo nada porque lo descartaron como un peligro real. Pero como ahora necesitaban el magnicidio para que Chávez diera lástima, lo desempolvaron. Pero lo cumbre fue cuando en VTV gritaron: “aquí está el conspirador mayor”; y reprodujeron una conversación de un hombre que decía que debían salir del Presidente sin violar la constitución, sin promover la violencia, mediante acción política… y que va para dos años de muerto. Pero eso no los detiene, saben que cuentan con cómplices en el exterior que se harán eco de todo eso.

 

   Todos dicen que tras toda esa estrategia golpista magnicida, se encuentra la mente tortuosa y ruin de ese viejo que se ve fatal bajo las luces (no, no hablo del general retirado Müller Rojas, aunque ese parece un muerto revivido), José Vicente Rangel, ex vicepresidente de la república de quinta. Este hombre es un político taimado que toda la vida vivió del sistema; el ñemeo de su mujer vendiendo costosas esculturas a gente que temía verse mencionada en sus denuncias de corrupción son harto conocidas (y el inútil del hijo, quien, por suerte para él, carece de conciencia o la cantidad de muertos que su gestión ha causado en Petare obligaría a otro a colgarse de un gancho). Ahora, viejo y decrepito, tal vez incontinente, José Vicente piensa lo que Tiberio cuando nombró a Calígula su sucesor: es lo que se merecen, que se jodan todos. Es fácil ver tras las maniobras sus maquinaciones: ir contra El Nacional responde a un odio viejo, igual contra monseñor Porras; pero donde se le vio la costura fue cuando en su programa de televisión intentó involucrar al ministro de a defensa colombiano, Santos, en la conjura.

 

   El pobre José Vicente trina de rabia todavía cada vez que piensa en la destrucción de esos viejos héroes de su juventud lejana, la narco guerrilla colombiana (aunque, hablando de viejo, no creo sea cierta esa conseja según era él el muchacho que aparecía en un viejo retrato de la pre independencia cuando fusilaban a Gual y España por delación suya). Lo odia tanto que ya se le ha vuelto obsesión de chochez, gruñe como perro viejo “es Santo y la oligarquía”, pero no presenta pruebas, no dice con quién se reúne, dónde, cuándo. Y ese fue el problema, quisieron meter a demasiadas personas y se enredaron, la gente en la calle no pudo seguir los hilos del complot. Un día eran unos militares que tienen tres años en su casas, pasados a retiro sin tropas como si los gobiernos caen porque les ponen malas caras; al otro eran los dueños de los medios de comunicación que podían tumbar el Gobierno… eh, no sé, tal vez diciendo que había caído, haciendo cundir el pánico entre los jerarcas del régimen que escaparían con las maletas sin cerciorarse antes; al otro era la CIA y el Imperio, luego era el FBI y las ONGs internacionales; luego la conjura venia de Europa, o tal vez de Bogotá. Y claro, está FEDECAMARA y los empresarios que han creado un falso desabastecimiento, cosa que no es causada por la incompetencia del gobierno. Y María Conchita Alonso, y Adriana Azzi, y Carolina Perpetuo, mujeres de la farándula que podían… torcerle los ojos, supongo yo. Y si Chávez va al Zulia dice que allí se fraguaba, si va a Margarita dice que era allí, si está en los Llanos asegura que por ahí viene la cosa.

 

   Todos esos cambios de escenarios tan diversos, hizo desconfiar a la gente (ah, gente pa’incrédula), y cuando intentan englobarlo todo en una sola teoría magna que abarque cada una (como físicos queriendo unificar los campos) quedan peor. No quieren entender que no tienen la inteligencia para eso, son mañosos e inescrupulosos, pero no hábiles para hacer las cosas. Mandan a un carajo a Miami a entrevistarse con Antonini Wilson, y estos hablan de todo, dan nombres y fechas, y ni por un momento se le ocurre al tipo que todo eso puede ser una trampa, ni ve la inconveniencia de llevar credenciales militarles de otro país cuando viaja de civil. No, no ven nada, no entienden nada. Sólo saben dar gritos y pelar los ojos con rabia (fingida, porque si vergüenza tuviera ni hablaran). Pero, repito, eso no impedirá que lancen acusaciones, y aún que detengan, enjuicien y encarcelen a quienes les de la gana, han terminado por brutalizarse de una manera evidente, sabiendo que cuentan con la complicidad de las naciones de la zona, que UNASUR se solidarizará automáticamente con ellos por más desaforados que estén, y que la OEA permanecerá muda, ciega y sorda a toda denuncia.

 

   En fin, amanecerá y veremos en qué termina todo este cuento sin princesas aunque si cuenta con varios ogros y Müller roja, por desagradable que resulte ya a la vista, o José Vicente con el rostro congelado en una eterna mueca de quien le huele raro dada las últimas cirugías, no son los únicos. Mucho me temo que venezolanos decentes, indefensos ante un Estado secuestrado y utilizado brutalmente para castigar, sean molidos en las ruedas de esa suciedad llamada justicia socialista y revolucionaria.

 

Julio César.

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