HUGO CHAVEZ, LA ENMIENDA Y LA OPOSICIÓN

   Aunque me cueste mucho reconocerlo, Chávez resulta, a la larga, un político más efectivo y capaz (no me crean loco), desde el punto de vista de concentrar poder en sus manos (tenerlo lo hace sentirse importante), que el resto del espectro político venezolano. A Diosdado Cabello se reconocía cierta eficiencia y hasta ‘clase’ como dirigente (hasta Chávez admiraba sus ojitos cuando lo abandono, sabrá Dios por qué, a María Isabel) que desperdició como aguardiente barato entre los conocidos cuando se robó hasta los inodoros de la gobernación cuando fue derrotado el noviembre pasado. Al final sólo resultó otro ladrón rapaz que debe cargar con todo para cubrir sus desmanes. Pero a quienes deseo señalar como políticos incapaces es a los que se oponen a Chávez, o al menos dicen oponérsele, porque cuando uno ve contra quién conspira cada uno, las dudas entran. Manuel Rosales y Julio Borges son más peligrosos, y perjudiciales, que un tetero piche.

 

   Es muy cierto lo que sostiene el chavismo, y Chávez (a uno le da dolor de barriga oírlo, pero es verdad), la oposición no cuenta con líderes. Hay caras que se repiten, gente que intenta hablar golpeado, “bravo”, pero no duran mucho si hay calor desde los ataques presidenciales, ni convencen a nadie. De tanto en tanto aparece una cara visible, convincente, como Carlos Ortega (durante el paro cívico gritaba: se me van desnudos y se acuestan sobre el asfalto de tal calle… y la gente iba), o Enrique Mendoza, pero en seguida se desvanecen. Es curioso, pero la gente reconoce en Chávez su audacia, él es muy capaz de destruir totalmente a Venezuela con tal de no soltar el poder político, ni los reales de la botija, y tiene la suficiente tenacidad para, enfrentándose a la era misma, intentar implantar una dictadura violenta, sanguinaria y hereditaria como la satrapía cubana. Esos rasgos, aunque torcidos en este caso, no se encuentran en ningún político de oposición, no tienen valor, iniciativa o tenacidad. Casi ni imaginación.

 

   Claro, estamos frente a un Gobierno bruto y brutal que arremete contra quien sea, violando cuantas leyes hagan falta, pero quien elige llamarse a sí mismo líder, jefe de partido, dirigente, debería tener la coraza un poquito más dura. Lo que ocurre con un país que durante los días aciagos del 2002 salía a cuanta marcha era convocada, ahora no lo hace, es que descubrió que seguía a gente sin iniciativa, sin planes o fuego. Chávez quiere reforme y todos corren tras la reforma, haciendo campaña en lugar de rechazarla por inconstitucional; Chávez habla de un plan secesionista en el Zulia, para atacar a la gente de Un Nuevo Tiempo, y todos corren tras ese carretón; el hombre habla de un magnicidio y a eso se aboca todo el mundo. Lo que a mí, en forma personal, ha terminado de secarme el hígado y el páncreas, es esta nueva llamada comicial. El quince de febrero debemos concurrir nuevamente a las urnas porque Chávez quiere y nadie pudo detenerlo. Muchas de estas cosas las discutía (cuando lo hacía, cuando me importaba, cuando intentaba convencerme de que no se araba en el mar) con gente afín, opositora, pero por alguna razón era catalogado de ‘radical’. Pero vamos a ver…

 

   Sí Venezuela gastó una suma millonaria en una consulta comicial el dos de diciembre de 2007 donde se le preguntó a Venezuela, ¿quiere que Chávez mande hasta que se muera?, y este le dijo que no, ¿cómo se acepta que nuevamente convoque a preguntar lo mismo? ¿Quién va a pagar los cuatrocientos mil millones de bolívares (viejos) que le costará la nueva gracia a la nación? ¿Él, el CNE, la Asamblea, el Tribunal Supremo?, ¿o será sacado de las arcas nacionales de un país depauperado, destruido físicamente, incapaz de producir ni lo que come cuando antes exportaba a Brasil, Araba y Colombia? Si Chávez quería enmienda (ojo, enmienda, no lo otro que dicen come los locos), y poderes entregados se lo concedieron ¿por qué nadie de la oposición salió a hablar claro alegando que eso ya se hizo y que no se puede gastar todo ese dinero en los caprichos de un hombre temático? Y con voz en cuello gritar que sí se hacía el referéndum aprovechar de una vez y preguntarle también a la gente: ¿quiere que el Presidente mande para siempre o no?, y ¿qué opina de que gaste en estas tonterías el dinero de todos, ¿cree que debe quitársele al Gobierno el manejo de PDVSA y el control sobre El Banco Central para evitar que continúen despilfarrando ya que no saben lo que están haciendo ni oyen a la gente cando les dice que “no es no” como pasó en diciembre del 2007? Claro que no le pararían bolas a tal cosa, pero al menos una cara enérgica aparecería en la oposición y el balón estaría en la cancha del Gobierno, y tendrían que explicarle al pueblo, chavista o no, por que sí se hace una pregunta y por qué otra no, o si es que no quieren saber lo que el pueblo piensa cuándo se supone que es el pueblo, el proletariado que habla en consultas electorales, quién manda.

 

   No, la oposición no hace nada de eso. Ni siquiera plantea: ya que el realero se va a pagar por una pregunta, ¿por qué esta no se amplia? Llevarla a algo como: ¿quiere o no quiere lo que Chávez pide de forma disimulada o cree que catorce años ya son bastante y la Asamblea que no halla qué hacer para degradarse (pobrecitos, debe ser hasta canson), el Tribunal Supremo con su política de los Juaristas del Terror, y el CNE debieron entenderlo, pero como no oyen debería llamarse a la escogencia de gente que sí represente a alguien? No con estas palabras, pero otras parecidas. Obvio que se negarán, pero que expliquen por qué no entiende, esa gente que dice representar al pueblo, lo que este les dice una y otra vez. Alguien de la Oposición debió pararse firme, “¿quieres enmienda?, perfecto, vamos a enmendarlo todo, y lo que resulte, lo que arrojen las urnas eso deberás acatarlo tu y yo. Si ganas perfecto, manda para siempre. Si pierdes, pierdes los dólares del imperio y tus acólitos incondicionales deberán buscar qué hacer mientras se elige a gente que sí represente lo que las urnas digan”.

 

   Cuando Tibisay Lucena violó la ley electoral alargando la hora de votaciones más allá de las cuatro de la tarde, cometiendo un delito en las narices de todo el mundo (de donde le viene la denominación ‘delincuente’, aquella que comete un delito) de cambiar las reglas del juego electoral menos de un mes antes de los comicios, algo que está expresamente prohibido por la ley, una voz, desde la Oposición debió decirle con firmeza y malas maneras que si ella violaba la ley alargando el tiempo de apertura de las mesas, la Oposición, en aquellos centros donde a las cuatro de la tarde ya no hubieran electores, darían a conocer públicamente sus resultados. ¿Qué es un delito? El CNE lo cometió primero, y si tu delinques ¿por que yo no? (plantearlo a nivel elemental). Ah, pero claro, el Gobierno lanzaría a todos sus perros gritones a acusar y perseguir judicialmente, pero la firmeza, la voz autorizada ya se daría a conocer, se sabría que la Oposición no va corriendo, sin aire y sin fuerzas, tras Chávez, sino que es capaz de oponerse en verdad y de enmendarle la plana al Gobierno y a sus incondicionales. Y hay que estar claro, un magistrado del Tribunal Supremo no va a querer perder esa teta, ¿dónde más ganaría tanto sin saber nada de nada?

 

   Igualmente ocurre con la propaganda electoral. Ahora resulta que el CNE debe ver las cuñas primero, y aprobarlas. Y eso se permitió. Y mientras el Gobierno atosiga a la gente con promociones, a la Oposición le silencian sus mensajes. Y lo aceptan. Todo e mundo ve que lo aceptan. “¿Por qué nadie gritó: si el Gobierno continúa abusando, utilizando los canales del Estado en cuñas de veinticuatro horas y en dependencias como el Metro de Caracas sin que el CNE diga nada entonces vamos a sacar al aire nuestras propagandas, digan si o no los rectores electorales? No pueden aspirar aplicarnos “la ley” cuando no se lo exigen al gobierno. O silencian ese abuso o todos gritamos abusando”. Tan simple, pero no se hace.

 

   Una y otra vez la oposición se afloja, deja hacer. Creen, en su pequeñez, que ya han triunfado antes, que ahora también lo harán y con eso basta. Ignoran que la gente común necesita creer en un ideal, en alguien que diga “esto me parece que es lo mejor y es lo que se debe hacer”. A la gente llana le hacen falta sus líderes, aquellos que, en teoría, piensan por todos. Y ese es el mayor daño causad por la Oposición al pueblo de Venezuela, convencerla de que no hay nadie que tenga el hígado necesario para tomar sobre sí el peso de una república arruinada y  saqueada en los últimos diez años, implantando en la mente de todos, quieran o no, que sólo Chávez sabe lo que hace falta hacer, que sin él llegará el caos. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar por un verdadero líder y no simplemente un muñidor de oficio que se mueva según vaya llegando, mientras ya Chávez utiliza el poder de la fuerza y las instituciones pervertidas a niveles africanos o cubanos, como dueño y señor del país imponiendo su capricho como si de leyes del dios sol se tratara como cuando amenazó a medio país que si trabajaban el día dos de febrero pasado, cuando él lo decretó como jubilo, se les aplicaría todo el peso de la ley? Quien sabe…

 

Julio César.

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