CUIDADO CON EL REGAÑO

enculada-gay

   Lo peor era que no quería detenerlo…

 

   ¡Era insólito! Ese muchacho rebelde le estaba dando duro, ¡a él que era el adulto!, con su porra caliente y tiesa, desconcertantemente grande, que entraba toda, con fuerza, estremeciéndolo todo. Por sus malas notas y por llegar con aliento alcohólico intentó regañarlo, imponiéndose, pero el muchacho, insolente, le gritó que era una vieja histérica que necesitaba macho. Y prácticamente lo tumbó y lo montó, cabalgándolo a conciencia. Y la peor parte era que no podía dejar de gemir, de agitarse, de lanzar roncos gruñidos cuando el güevote le entraba hondo; y tenía ese culo bien mojado y caliente.

 

   -¡Ahhh! Apriétalo, perra. Te dije que te gustaría, putica… -sonrió el medio ebrio muchacho, dándole duro.

 

   Y el hombre entendió por qué su hijo era tan popular entre chicos y chicas… tenía un güevo de lujo y sabía como usarlo. Pero sentía que debía decirle algo… ¡Un padre debía tener siempre la última palabra!

 

   -¡Ohhh… sí…!

 

Julio César.

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Una respuesta to “CUIDADO CON EL REGAÑO”

  1. LuisTomas Says:

    Eso esta genial, den sus numeros para que me lo hagan a mi weyes…

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