VIGILANCIA CITADINA

garrote-para-chicos-malos

   -¡Todo, deme todo lo que me merezco…!

 

   El crimen en las calles del Japón alcanzaba límites dantescos, en tan sólo un mes habían robado dos autos en Tokio. La policía andaba tras las pandillas, jóvenes gañanes a quienes metían en cintura… en cualquier callejón oscuro, aferrándolos por las jóvenes carnes, mientras le dan garrote del duro y bueno, una y otra vez, metiéndoselo bien adentro, aplastándolo con la fuerza de sus embestidas. Esos troncos casi exageradamente gruesos, calientes, nervudos y babeantes, los castigaban dónde era. Y esos niñatos gritaban, ahora sí, al ser detenidos y sometidos a la autoridad, mientras sus culitos apretados, amarillentos rosa, lampiños, recibían el enorme y tieso castigo.

 

   -Hummm… sí, he sido malo, oficial, deme garrote, deme más para ver si aprendo… -gime el joven, y grita con un garrotazo especialmente fuerte y violento, que lo ensarta casi desgarrándolo y quemándolo.

 

   -No lo sé, muchacho, casi todas las noches te damos palo y sigues igual. Hace dos días te dimos entre dos. Pero para eso estamos, para dar palo a los carajitos culi alegres como tú hasta que aprendan. –es la seca respuesta, que viene acompañada de una cogida que casi batuquea al chico contra las escaleras… encantándolo.

 

Julio César.

2 comentarios to “VIGILANCIA CITADINA”

  1. LUIS Says:

    ES VERDAD ESTE RELATO O SOLO ES UN HISTORIA FICTICIA:), NO NEGARE Q SUENA BIEN JAJAJAJA Y A Q PALO SE REFERIAN..???

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