MUCHACHOTES, PLAYA Y SOL…

chico-en-bikini

   Todo el que pasaba admiraba su… juventud.

 

   Lo observé y sonreí contenido, el sonrojo de sus mejillas, todas sus mejillas, me indicó que me había notado aunque no me miraba. Debía aprovechar que la novia y los amigos no andaban por ahí.

 

   -Se te va a llenar de agua el culo, bebé, ¿o quieres que te entre…? –provoqué.

 

   -No agua, pero ya llevo rato, seguro entró, ¿qué se le hace? –respondió pícaro.

 

   -Bien, puedo ayudarte bajándosete el bañador, abriendo tus nalgas y dándote respiración boca a boca… -y paseé mi mirada por esos cachetitos plenos, adorables, que pedían manos acariciantes. Y supe que lo quería, y me dejaría pegar allí mi boca (la lengua la tenía seca), cuando sonrió más.

 

Julio César.

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