ABRIGADOS DE PATRIOTISMO

ternura-de-hombres

   Sólo sería una vez, pero Mark bajaba la mano por más…

 

   Era un alto en la guerra. Steve y Mark se las habían visto canutas en el conflicto. Hubo un momento de miedo cuando pensaron, acorralados por los irregulares, que todo terminaría allí. Y Mark le susurró que tenía miedo de morir lejos de todo. Y Steve lo abrazó, por ese temor que brillaba en sus ojos, por su propio miedo. Pensaba que consolándolo, que borrando esa mirada de sus ojos, calmaría su inquietud. Y al atraparlo entendió cuándo lo quería, a ese tipo que siempre cuidaba de sus espaldas. Su hermano de armas. Salieron del sofocón, pero Steve no podía estar tranquilo; y cuando Mark lo invitó a llegarse al pueblo a tomar algo en esa habitación, algo le dijo que discutirían sobre mucho más. No hablaron, eran marines, tan sólo hubo lucha cuerpo a cuerpo, y disparos. Muchos disparos. Disparos abundantes, calientes y desesperados de dos guerreros que habían sentido su propia mortalidad. Fue una locura, algo que no se repetiría, cada uno lo sabía, pero…

 

   -Deja. Mark… -intenta, sin esforzarse, detenerlo.

 

   -Mañana volvemos al frente. –fue la respuesta; y el apretón. Y las ganas de luchar despertaron de nuevo.

 

Julio César.

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