HAY GENTE CON LA QUE NUNCA ES SUFICIENTE

   Hace años salía yo con una joven de nombre Margarita. Me gustaba, era bonita, aunque nunca entendí por qué comenzó a salir conmigo en primer lugar. Parecía que nada en mí le parecía bien o satisfacía. No importara que tanto hiciera yo por tenerla contenta (era hasta amable en esos días), ella nunca estaba contenta. No era feliz. Ahora, más viejo y sabio (digan lo que digan mis amigos), entiendo un poco mejor; hay personas que no están contentas jamás, que nunca son felices, porque disfrutan estando molestas, incómodas e infelices. Ahora lo sé. Esto viene al cuento por algo que me enviaron por correo, como imagino que se los enviaron a todos, es algo conocido, uno casi lo adivina antes de llegar al final, pero eso no lo hace menos verídico:

……


El CAN

canelo

   Un carnicero estaba apunto de cerrar su negocio cuando vio entrar un perro. Trato de espantarlo, pero el perro volvió. Nuevamente intento espantarlo, pero entonces se dio cuenta que el animal traía un sobre en el hocico.


   Curioso, el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró un billete de 500 pesos y una nota que decía: ¿Podría mandarme con el perro 1kg de carne molida de res y 1/2kg de pierna de cerdo?


   Asombrado, el carnicero tomo el dinero, coloco la carne molida y la pierna de cerdo en una bolsa y la puso junto al perro, pero olvido darle el cambio.
El perro empezó a gruñir y a mostrarle los colmillos.


   Al darse cuenta de su error, el carnicero puso el cambio del billete en la bolsa; el perro se calmó, cogió la bolsa con el hocico y salió del establecimiento. El carnicero, impresionado, decidió seguir al can y cerró a toda prisa su negocio.


   El animal bajo por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardo para poder cruzar. Luego atravesó la calle y camino hasta una parada de autobús, con el carnicero siguiéndole de cerca.
En la parada cuando vio que era el autobús correcto, subió seguido por el carnicero.


   El carnicero, boquiabierto, observo que el can erguido sobre las patas traseras, toco el timbre para descender, siempre con la bolsa en el hocico.


   Perro y carnicero caminaron por la calle hasta que el animal se detuvo en una casa, donde puso las compras junto a la puerta y, retirándose un poco, se lanzo contra esta, golpeándola fuerte.
Repitió la acción varias veces, pero nadie respondió en la casa.


   En el colmo del asombro, el carnicero vio al perro tomar la bolsa con el hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana.
Una vez allí, tocó con las patas en el vidrio varias veces sin soltar su carga; luego regreso a la puerta.

 

   En ese momento, un hombre abrió la puerta… ¡y comenzó a golpear al perro! El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole: Por Dios, amigo ¿Qué es lo que esta haciendo? ¡Su perro es un genio!… ¡Es único!


   El hombre, evidentemente molesto, respondió: ¡Qué genio ni que la chingada! Esta es la segunda vez en esta semana que al muy estúpido se le olvidan las llaves…. y yo en el baño.


MORALEJA:

   Por más que te esfuerces y cumplas más allá de tu deber en el trabajo, a los ojos de un jefe siempre estarás por debajo de lo que él quiere.


Reenvía esta moraleja a quien creas que trabaje como PERRO.

……

 

   Es tragicómico, ¿verdad? Pero muy cierto.

 

Julio César.

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