AMIGO CON HAMBRE…

CULO MAN

   ¡Era tan goloso!

   -Hummm… -era todo lo que podía exclamar Federico mientras esa boca subía y bajaba, famélica, sobre su güevo tieso.

   Rodrigo tenía casi quince minutos devorándola, rodeándola con sus labios, lamiéndola con su lengua, tragándose cada gota del espeso licor de su mejor amigo. No lo dice, tampoco Federico, pero quiere más. Su boca ávida goza comiéndose ese tolete, como todo el que prueba uno, con hambre de él… pero su culo también lo espera, titilando. Y con un culito así generosamente expuesto, ¿quién no le haría el favor de clavársela hasta los pelos para oírlo chillar de gusto y verlo estremecerse ante las embestidas de un buen macho?

Julio César.

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