INTIMIDAD DEL MOMENTO

MACHOS EN CALZONCILLOS

   Al final de la jornada en la fábrica, la mano en lo bueno.

   -Verga, Javier, ¿ya vas a comenzar con la vaina? Todas las tardes vienes con tu jueguito de sobarme el culo. Un día de esto te voy a dar una buena sorpresa. –se queja Alí, a quien esos diez minutos de sobadas sobre el chiquito lo tenían tenso.

   -Dámelo, papi, dame ese culito rico y me vuelvo loco. Y te vuelvo loco a ti también con todo lo que voy a hacerte. –le toma la palabra el otro, y un dedo se hunde buscando el camino a la felicidad.

   -Ahhh… No, yo… ahhh…

Julio César.

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