DEPORTES ESCOLARES

BOYS GAY

   Lo mejor de todo eran… las duchas y la camarería.

   Aunque no tenía muchas habilidades para el tenis, Fabián se inscribió en el equipo del colegio. Era un desastre, pero no había tarde que no practicara ni torneo al que no fuera. La respuesta era sencilla: era muy agradable… tenerlo saltando todo joven, caliente y vigorosamente entusiasta sobre los güevos del resto de los chicos, mientras mamaba que daba gusto a otro. Nunca lo cogía uno sólo, siempre eran dos o tres que se turnaban para gozar de las atenciones del coleguita. Y Fabián era tan ratica, decidido a sacarle todo el jugo (o la leche caliente) al colegio, que en las competencias también probaba las raquetas rivales. Y a estos, como a sus otros amigos, les encantaba. Muchas veces ni se concentraban en el juego, calientes en la cancha, preguntándose qué tanga estaría usando el muchacho y cuánta leche podría tragar esa tarde por su boquita roja y su culito rico. Bien, ya saben, cosas de la alegre vida escolar y de muchachos.

Julio César.

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