LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y OTRAS SATRAPIAS

HOMBRE EN TANGA

  -Te descuidas y te lo quieren quitar todo.

……

   En la población mirandina de El Clavo, un piquete de la guardia nacional, armado, cargó contra una concentración desarmada que reclamaba y se oponía al cierre de un dispensario médico. Las ‘autoridades municipales’ decidieron que debían quitárselo al gobernador Capriles Radonsky porque esa vaina es de ellos, el país, la gente y su suerte. Que los vecinos no quisieran ya que saben que arruinaran algo que funciona para dejarlo morir mientras los ‘revolucionarios’ se atienden en clínicas, nada les importó, llevan demasiado tiempo escupiéndole al país en la cara como para preocuparse ya. El pueblo pendejo una vez creyó que el Gobierno sería participativo y protagónico, ahora sabe que sólo le queda aguantar los abusos y la demencia de quienes cuentan con las armas.

   Un reportero grafico en la zona, que vio la manera de actuar de los uniformados contra la población, tomó varias fotografías. Pronto fue rodeado, golpeado y detenido. Por tomar una fotografía está privado de libertad, se le sustenta un expediente por ‘rebelión e incitación al delito’ y será pasado a la fiscalía chavista, para luego ser sentenciado por los tribunales del horror.

   Y mientras todo esto ocurre (un funcionario público que se cree dueño de un municipio, la guardia nacional arremetiendo contra la población y un fotógrafo detenido y acusado por tomar una foto), la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, sin ningún pudor o vergüenza, más allá de la cordura misma, se presenta en la Asamblea Nacional para, en sus palabras, limitar la libertad de expresión y penalizar el ejercicio periodístico. Hay demasiada libertad todavía, le parece, y eso hace daño. Crímenes, violencia, marginalidad… nada de eso se debe a una torpe política de un Gobierno corrupto e incompetente… es una sensación falsa que producen los medios de comunicación. Así que sí se comete un delito informativo, el responsable irá a la cárcel.

   En su informe no dijo qué palabras exactamente son delito, que hechos; eso se dejará al criterio de Hugo Chávez, de ella y el resto del Gobierno, aberración a la que ni Mugabe ha llegado aún. Así de simple lo dijo la mujer, en medio de los aplausos de una Asamblea incapaz de encontrar una infamia nueva que cometer. Pero no están solos. Mientras en Venezuela muere la libertad de expresión, nos quitan la posibilidad de una salida comicial con la nueva ley electoral y es robada descaradamente la propiedad privada, Michele Bachelet, Lula Da Silva y Rodríguez zapatero no hallan qué hacer para que todo se vea normal, como algo de “política interna” en la que nadie debe inmiscuirse, mientras acosan a Honduras porque internamente se sacudieron a un presidente que violó la Constitución y fue destituido, y Colombia, de manera soberana e interna, anuncia que trabajará conjuntamente con militares norteamericanos contra el tráfico de drogas con bases en suelo neogranadino. Mientras la disidencia boliviana es perseguida y encarcelada, la señora Bachelet les advierte que deben acatar las leyes y decretos de Evo Morales o se verán al margen, y a la merced, de las leyes internacionales.

   Estamos en tiempo de lacras y suciedad. Y todo lleva el mismo sello: la izquierda. Ramplona y brutal como en Venezuela, hipócrita y hambrienta como en Chile, Brasil y España. Es la suerte de las regiones donde el hombre no entiende que es un ciudadano y sus derechos llegan hasta donde comienzan los ajenos y todos somos igual ante una ley imparcial, donde está presente esa postración canina al que grita y vocifera, como muestra sin recato la señora Bachelet ante Chávez o Fidel Castro. ¿Será un remanente del viejo machismo en nuestras tierras?

   Como sea, un reportero grafico está detenido por tomar una fotografía. El general Francisco Uzón pasó cinco años preso por explicar en televisión cómo funcionaba un lanza llamas; ante la redactoria de los Derechos Humanos de la OEA reposan una y mil denuncias, pero el cartel de presidentes anda muy ocupado en cómo protegerse las espaldas uno a otros para que les importe el hombre y la mujer en la calle, librados a sus fuerza, al “sálvense como puedan”. Pero, la vida es un eterno péndulo, llegará el día en que salgamos de esta pesadilla de atraso, miseria y oprobio que es el socialismo y la izquierda, y una mujer tan indecente como Luisa Ortega, Fiscal Chavista de la República, pagará con cárcel los crímenes que hoy ordena, avala y defiende. Es lo justo. Qué pague con muchos años de cárcel por todos los que hoy sufren injustamente en una celda por su actuación.

Julio César.

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